Carlos Rodríguez, Onda
El reventón de una tubería de riego cercano a un antiguo vertedero ubicado debajo de la pista de aeromodelismo de Onda, próximo a la planta de Reciplasa, ha provocado una fuga de lixiviados después de estar alrededor de 20 años sellado. Esta es la conclusión a la que ha llegado el Ayuntamiento de Onda tras los estudios que han realizado los técnicos municipales, según explica el alcalde, Enrique Navarro, y el teniente de alcalde de Urbanismo y Medio Ambiente, Juan Miguel Salvador, que aseguraron que la situación está "controlada" y que no ha afectado al río Millars, que discurre cerca.
Fue la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) la que advirtió al Ayuntamiento de Onda de este escape. Tras unas primeras investigaciones realizadas en la zona junto a la CHJ y la empresa que vertió las basuras en aquel periodo, el Ayuntamiento de Onda ha llegado a la conclusión, según subraya el edil de Medio Ambiente, que estas filtraciones "no se deben a una mal sellado del vertedero ni tiene nada que ver con Reciplasa", a pesar de estar en un solar cercano.
Al parecer, la planta de basuras de donde surge un líquido negro -la superficie del ex vertedero es ahora utilizada para que un club de aeromodelismo realiza sus prácticas-, está cerrada desde alrededor de 20 años, según estima el alcalde, ya que Reciplasa, donde actualmente se depositan las basuras, se inauguró en marzo de 1998, y anteriormente a esta fecha los residuos de la localidad de Onda iban a parar a otro vertedero, también de la zona norte del término.
Los organismos competentes están trabajando en la solución a estos escapes, según asegura Salvador. "Al principio no entendíamos porque a veces surgía el líquido y otras vez no". Tras los primeros estudios, "creemos que ha sido por culpa de una tubería de riego que ha reventado", afirma.
Este parece ser el origen de los lixiviados, "ya que realizamos analíticas y salió que en el agua también aparecían componentes de abono", explica el munícipe. Desde el consistorio se procedió entonces a encauzar las emanaciones que habían salido a tierra hacia la balsa destinada a recoger los líquidos que desprenden las basuras después de su tratamiento, balsa a la que debía de haber llegado la fuga sin aflorar a la superficie.
Para tal fin, la balsa tuvo que ser perforada, y era tal la cantidad de agua mezclada con lixiviados que tenía que "vaciarse unas dos o tres veces por semana", reconoció el alcalde. El agujero, así como la trapilla que en el día de ayer todavía estaba destapada, se cubrirán "una vez sepamos la tubería concreta por la que sale el agua".