Xavier Manzanet, Vila-real
El alcalde de Vila-real, Juan José Rubert, anunció ayer el acuerdo alcanzado con la congregación de la Madres Dominicas para la cesión a la ciudad del convento y de la obras de arte que alberga, ya que las religiosas abandonarán la ciudad después de 400 años. El acuerdo, que se firmará la semana que viene tras ser ratificado por la Santa Sede, ha sido calificado como "histórico" por el alcalde de la ciudad, ya que supondrá, además de la donación a Vila-real tanto del edifico como de su contenido, poder abrir al uso público un jardín de más de 3.000 metros cuadrados.
Además, Rubert adelantó también la decisión de ubicar en el convento el futuro Museo de Semana Santa, del que formarán parte a su vez las múltiples piezas que se encuentran en el edificio cedido a la ciudad. Durante la comparecencia también se ha querido transmitir la voluntad de la congregación de las Madres Dominicas de que se pueda seguir celebrando culto en la capilla del Cristo del Hospital, por lo que ésta será cedida al Obispado de Segorbe-Castellón.
El munícipe explicó que la actual manzana que conforma el convento de dominicas dará paso a una nueva zona abierta que "llamaremos Madres Dominicas". "Estamos ante un edificio histórico, un lugar entrañable para la ciudad, porque allí se encuentra también la venerada imagen del Cristo del Hospital, y vamos a trabajar para adaptarlo, con las inversiones de la Generalitat previstas para Vila-real", añadió Juan José Rubert.
Generosidad de la monjas
El alcalde de Vila-real también tuvo palabras de agradecimiento a las religiosas de quienes destacó su "generosidad". "Es evidente la gratitud del ayuntamiento en nombre de la ciudad por toda la dedicación y la presencia de estas religiosas desde 1639", apuntó el munícipe. Por último, Juan José Rubert recordó que fueron las propias dominicas las que facilitaron los primeros cambios que se produjeron en la plaza Major al dejar su convento para trasladarse al antiguo hospital.