Levante de Castelló, Almassora
Almassora madrugó ayer para preparar la receta magistral de Les Calderes, un arroz seco cocinado con fuego de leña en ollas de cobre "que tiene un sabor único y cuya repercusión le ha merecido el título de Fiesta de Interés Provincial", tal como recordó el alcalde, Vicente Casanova. Alrededor de 8.000 personas -de las 12.000 que visitaron la localidad- pudieron degustar el arroz de las 22 calderas cocinadas con motivo de la celebración de las fiestas de Santa Quitèria. La cita puso manos a la obra a más de 200 personas para que el encuentro fuera todo un éxito. Las 22 calderas se distribuyeron en la avenida José Ortiz, cerca de la plaza Pere Cornell, y otras 28 se cocinaron en el almacén municipal.
Sobre las once de la mañana, el entorno de la céntrica plaza comenzó a quemar la leña que posteriormente había de cocer la comida. Quince kilos de arroz, quince de pollo, tres de costilla, dos de tomate, tres kilos de guisantes, un litro y medio de aceite, una cabeza de ajos, azafrán, sal y agua fueron los ingredientes de la receta de este plato único "que nos recuerda que hoy es el día grande de nuestra patrona", apuntó Vicent Casanova.
Mención especial
En el mismo acto de reparto del arroz también se reconoció la labor que ha realizado la empresa Facsa, a cuyo responsable, Enrique Gimeno, se le entregó el emblema más significativo, la Caldera de Honor. Asimismo, se hizo entrega de un cheque por valor de más de 4.000 euros a Cáritas.
Por otro lado, la reina, Diana de Vicente, y su corte de honor formada por Rosana García, Paula López, Jennifer Santolaria y Tatiana Martínez tuvieron su primer acto oficial a las 11.00 horas con la misa oficiada en la parroquia de la Natividad.
La intensa jornada festiva se completó con la solemne procesión presidida por el arcipreste de la iglesia de la Natividad, así como reina, damas y autoridades locales, además de la Junta de Damas de Santa Quitèria.
Y a las diez de la noche, 2.700 vecinos participaron en la multitudinaria cena de pa i porta que se celebró en la calle San Jaime. Un baile con orquesta animó a todos los presentes y, a las 23.30 horas, una verbena popular tomó la plaza de la iglesia gracias a la peña Pirula, mientras que el Recinte Fester atendió las demandas de los más incombustibles con una fiesta a cargo de la discoteca La Pepa.