S. PITARCH/ LEVANTE-EMV CASTELLÓ
Casi la mitad de los valencianos consideran que el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, cometió un acto indebido al aceptar regalos de los implicados en la trama de corrupción conocida como el Caso Gürtel. Pero, no están tan prietas las filas populares entorno a Carlos Fabra, presidente de la Diputación de Castelló. Mientras en Castelló exige su salida un 63,3% de los ciudadanos y en el conjunto de la Comunitat Valenciana un 44,7%, entre los votantes del PP un 35% considera que este imputado en diversos casos de corrupción debe abandonar su cargo. Cabe recordar que la Fiscalía Anticorrupción ha solicitado dos años de prisión para el líder provincial y está cerca la apertura de juicio oral.
Sin embargo, si se celebrasen mañana las elecciones autonómicas, el PP ganaría con un 36,5%, más que lo que se le prevé para las próximas europeas, un 36,1% de la intención de voto, según la encuesta de KMC Consultores elaborada para el Boletín entre el 19 y el 26 de mayo y que publicará mañana íntegro el rotativo económico del grupo Editorial Prensa Ibérica.
La comparación de los resultados con las anteriores elecciones al Parlamento de Estrasburgo puede llamar a engaño porque al obtenerse el porcentaje en función del censo (sin descontar la abstención) la voluntad de acudir a las urnas choca con la asistencia real en la anterior cita. Mientras que un 75,8% de los ciudadanos asegura que irá a votar, en 2004 sólo votó un 50,4%.
Caso Gürtel
Sobre la implicación de Camps en el caso Gürtel, aunque son más los ciudadanos que creen que ha sido un caso de falta de ética más que un delito, la inocencia del presidente es apoyada por algo más de un 38% de los ciudadanos. Un 32,8% de los votantes del PP califican su actitud de delictiva, falta de ética o las dos cosas a la vez, aunque también un 57,9% lo considera inocente.
Sin entrar en la calificación de su comportamiento, un 40,8% le censura esta actuación. Por contra, un 18,7% de los ciudadanos niega que el presidente hiciera mal en aceptar el regalo de los trajes y otro 40,5% no entra a valorar su actuación. En esta ocasión, un porcentaje mayoritario de votantes del PP (26,4%) considera que Camps hizo mal, mientras que un 23,6% lo niega.
Respecto a la posibilidad de que el presidente de la Generalitat deba dimitir por este caso, un 41,6% de los ciudadanos se opone, frente al 28,8% que lo reclama. En función del color político, entre los votantes del PP, Camps cuenta con el apoyo para su continuidad del 64%, mientras que en el PSPV-PSOE exige su dimisión un 57,6%.
Por su parte, el coordinador de campaña del PP para las Elecciones Europeas, Vicente Rambla, anunció ayer en Castelló que el Partido Popular ha realizado varias encuestas de intención de voto en la Comunitat Valenciana. Rambla aseguró que no las van a hacer públicas en los medios de comunicación "porque los resultados son demasiado buenos" para su partido. El también vicepresidente del Consell espera ganar los comicios "con amplia mayoría" y afirmó que la primera batalla, la de los interventores y apoderados, ya la han ganado puesto que han copado los 18.000 puestos que hay en las mesas electorales de toda la Comunitat.
El PP convoca un acto para las Europeas pero nadie habla de Europa
¿Quién conoce a los candidatos del PP a las Elecciones Europeas? Si del acto de ayer en el Club Náutico de Castelló dependiera, los interventores y apoderados que acudieron lo hubieran tenido difícil. Y es que de los cuatro interlocutores que intervinieron en la comida-mitin, ninguno nombró a su cabeza de cartel nacional, Mayor Oreja, y sólo Ricardo Costa, el secretario general del PPCV, se acordó de su número uno por Castelló, Ana Delfi. Eso sí, los ataques a la gestión del Gobierno de Zapatero y a los socialistas castellonenses se sucedieron durante todo el acto.
La estrategia para las Elecciones Europeas está clara. Presentarlas en clave nacional y atacar al ejecutivo socialista con la crisis y las últimas polémicas sobre el uso de un avión militar para un acto de partido por parte del presidente del Gobierno.
El primero en abrir fuego fue el alcalde de Castelló, Alberto Fabra. El primer edil aseguró que Zapatero no puede venir en avión a Castelló porqué no hay aeropuerto. Fue el primero en pedir "la cabeza" de presidente. Le siguió el coordinador de campaña y vicepresidente del Consell, Vicente Rambla. Rambla agradeció a Ricardo Costa y a Francisco Camps su trabajo por el partido y atacó al PSPV por "llenar de mentiras los medios de comunicación".
El presidente de la Diputación, Carlos Fabra, fue, como siempre, el que más habló de la provincia, no así de Europa. Fabra reivindicó la autovía entre el aeropuerto y Tarragona, la A-62 por Vinaròs y el parador nacional de Morella. Todo obras que dependen del ejecutivo central, no de la Unión Europea. El último en hablar fue Ricardo Costa, quien pidió el voto para que "cuanto antes haya elecciones anticipadas y Zapatero se vaya a la calle". Europa parece estar demasiado lejos.
sergi pitarch castelló