NACHO MARTÍN CASTELLÓ
"Ya pueden dar la vuelta a las hojas y partir de este momento disponen de dos horas de tiempo. El examen ha comenzado". En apenas un instante, un golpe de vista despejó la respuesta por la que cientos de castellonenses que afrontan la selectividad en la Universitat Jaume I habrían pagado sólo unas horas antes: Platón...
Las cartas ya estaban echadas, los nervios quedaban atrás y todos los alumnos de la opción de filosofía afrontaban contrarreloj el segundo examen de la temida selectividad, una prueba que arrancó ayer en la provincia de Castelló con 1.656 estudiantes procedentes de institutos de toda la comarca.
El mito de la caverna de Platón quedará durante largo tiempo en la memoria de los aspirantes que habían apostado por este autor en las apuestas de posibles preguntas, y muy especialmente en la de aquellos que lo habían descartado de sus repasos de última hora por falta de tiempo.
Pero no es tan fiero el león como lo pintan y la práctica totalidad de los estudiantes salieron dos horas después con una sonrisa de alivio en la boca. Quedaba un examen menos y tampoco había sido tan difícil, o por lo menos éste era el comentario general a las puertas de la cafetería entre cigarrillos a medias, botellas de agua, sonrisas cansadas y cafés en vaso de plástico con regusto a falta de sueño.
La Vall d'Uixó, Vila-real, Castelló, Altura, Orpesa, Sant Mateu... Los corrillos de estudiantes se distribuían por comarcas y reflejaban por sí solos la diversidad de unos adolescentes que afrontan el futuro con una combinación de ilusiones e incertidumbres.
Unos se preguntan si el recorrido de la crisis económica reducirá sus posibilidades de empleo, otros confían en verse beneficiados por una recuperación del ciclo económico en la recta final de sus años universitarios.
Medicina, Magisterio en Educación Física, Administración y Dirección de Empresas, Económicas, Publicidad, Veterinaria, Historia, Enfermería... Tan variopintos como sus atuendos se antojan los proyectos de vida de cada uno de los estudiantes.
La estadística indica que menos de un 5% de los alumnos inscritos suspenderán la selectividad, aunque la preocupación común de todos los estudiantes se centra más en el descenso que sufrirá su nota media de bachillerato.
No en vano, de ello dependerá si pueden acceder a los estudios deseados y a la universidad elegida. Todos los estudiantes parten con la referencia de que la selectividad suele bajar en 1 punto la nota media del bachillerato y confían en mantener las máximas décimas posibles para no ver truncados sus planes de futuro.
Entre las titulaciones más codiciadas destaca Medicina en Valencia, para la cual es necesario alcanzar un 8,44 de nota media. En Castelló, Magisterio de Educación Física es una de las favoritas con una puntuación de corte superior al 6. Los exámenes se prolongarán hasta el 11 de junio, pero los resultados definitivos que decidirán sobre los sueños vocacionales de 1.655 estudiantes aún deberán esperar varias semanas.