RAMÓN PARDO ORPESA
Las obras de acondicionamiento del antiguo trazado ferroviario entre Benicàssim y Orpesa para su uso como vía verde no agradan a un buen número de vecinos de las urbanizaciones cercanas y a los usuarios. Consideran que la colocación de una fina capa de asfalto sobre la que se ha colocado otra capa de fina gravilla, es impropia de una trazado que serpentea por lugares de alto valor ecológico -LIC y microrreserva de flora- y patrimonial -torres vigía Colomera y Badum-. Defienden, y así lo han hecho llegar al consistorio orpesino, la primitiva senda de zahorra compactada.
El edil de Urbanismo de Orpesa, Tomás Fabregat, reconoció ayer haber recibido quejas de vecinos y usuarios de la senda, aún en obras, y que discurre en un 95 por ciento por su término. Sin embargo, se mostró confiado "en que el Ministerio de Medio Ambiente que supervisa la obra actúe con los criterios de respeto ambiental e integración paisajística de este tramo. Hasta el momento nuestra experiencia en proyectos conjuntos con el ministerio ha sido positiva".
Los seis kilómetros de vía verde estarán totalmente acondicionados las próximas navidades, cuando finaliza el plazo de la empresa Secopsa contratada por el Gobierno central para ejecutar la obra, que tiene un coste de 1,2 millones de euros.
La senda se ha convertido en realidad tras el empeño del consistorio orpesino que ha logrado, "tras cuatro años de negociaciones con el Administrador de Infraestructuras (ADIF) firmar un convenio para financiar la obra, de cuyo mantenimiento se encargará la Conselleria de Medio Ambiente. De ahí la importancia de que el sendero quede bien rematado por la contrata del ministerio", afirma Fabregat.
Por otro lado, en dicha conselleria está presentado un proyecto para llevar la vía verde más próxima a la cornisa litoral, entre las torres vigía.
Historia y naturaleza en un paseo de 6 km
La Vía Verde de Orpesa tiene el respaldo de los vecinos que la utilizan para desplazarse a pie o en bicicleta, a pesar de que aún no está abierta y las señales de prohibido el paso impiden el acceso. Ciclistas, peatones o corredores de fondo usan la pista que tiene claramente delimitados un carril para las bicicletas, con gravilla, y otro con zahorra, para los peatones.
Sin embargo, que sea muy usada no significa que todos estén conformes con el material empleado. La mayoría prefiere la zahorra y evitar el recurso al asfalto. Además opinan que la gravilla se la llevarán las primeras lluvia otoñales. Alertan de la falta de iluminación y la presencia de automóviles en el vial. Algo inaceptable en un sendero que atraviesa parajes de gran valor ecológico y patrimonial.