N. MARTÍN CASTELLÓ
El intermediario que condujo a los inmigrantes al mitin, Pablo Larrocha, manifestó ayer que se siente una víctima más de lo sucedido. "Soy sólo un intermediario y hay dos más. Me dijeron: me haces este favor y me llenas dos autobuses. Y yo sólo lo hice porque pensaba que así facilitaba que nos dieran el trabajo a todos. La persona que me lo pidió, Rosalía, una chica rumana, era la intermediaria para trabajar con los de los ajos en Albacete y sabía que llevaba a gente extranjera. Fue la que luego me dijo que no querían extranjeros. Me dijo dónde tenía que llevar a la gente para coger los autobuses y lo organizó todo. Yo ni entré en el mitin. En esas cosas no creo; me fui a un bar".
Larrocha asegura que él no buscaba ninguna finalidad política y que tras el escándalo también se le ha negado el empleo. "Yo no soy de ningún partido político. No he ganado nada y tampoco cobré nada. Lo hice para que tuviéramos trabajo todos, y lo hubiera hecho igual fuera el partido que fuera. Quería un trabajo y después de un año en el paro hubiera llenado un bus de mil personas si hace falta. Si quieres el trabajo se hace lo que sea. Ahora ni la intermediaria ni los de Albacete quieren saber nada de mí ni me dan el trabajo tampoco, y encima los del centro latinoamericano me quieren denunciar, cuando yo ni he cobrado nada ni tengo nada. Esto me ha generado también muchos problemas familiares y la gente que me conoce sabe que yo soy un obrero, un trabajador. Me siento víctima porque creía que iba a ser un bien para todos. Pero vamos, no se me vuelve a ocurrir".