JORDI RUIZ CASTELLÓ
Las compañías aéreas y los turoperadores piden certezas y el aeropuerto sólo puede ofrecer de momento previsiones. La puesta en marcha de las instalaciones no tiene todavía una fecha concreta, lo que impide cerrar contratos con las empresas que han de canalizar a los pasajeros hacia Castelló a través del Costa Azahar.
Los promotores creen que la infraestructura estará en condiciones de operar a mediados de 2010. La obra está prácticamente culminada pero son muchos los flecos pendientes. Varias administraciones están implicadas en las autorizaciones y dotaciones que faltan, de ahí que los plazos no dependan exclusivamente de los responsables del aeropuerto.
Es el caso de la torre de control. La obra civil está ejecutada y los equipos ya se han adquirido y aguardan en un almacén. Su instalación ha de contar con la supervisión de los técnicos de AENA, que es la responsable de las cuestiones de control y seguridad aérea.
El suministro eléctrico depende de Iberdrola, que está previsto que culmine la acometida de media tensión (la provisional) a finales de año, pero que tiene pendiente el desvío de la línea principal de alta tensión. Parece ser que las conversaciones con el ayuntamiento de Vilanova d'Alcolea sobre el trazado se han encauzado -a falta de cerrar las contraprestaciones- y el tendido está pendiente ahora de los permisos medioambientales. Tampoco se han ejecutado aún las obras de abastecimiento de agua al aeropuerto y se está a la espera del permiso de vertidos por parte de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ).
Son varios los frentes de negociación abiertos con la administración central: con Aviación Civil se gestionan los permisos para operar; con el Ministerio del Interior, todo lo relacionado con aduanas y seguridad; con vicepresidencia del gobierno lo relativo a los vuelos Schengen (los ciudadanos de los paí?ses firmantes del acuerdo pueden cruzar libremente las fronteras interiores). También se negocia con la Generalitat cuestiones como el de las comunicaciones por carretera o el traslado de las aeronaves de extinción de incendios.
De forma paralela, se mantienen contactos con turoperadores y compañías aéreas, sobre todo de bajo coste. Como admiten desde el aeropuerto, no se pueden cerrar acuerdos porque las empresas piden una concreción en las fechas que no se puede ofrecer. De momento, sólo ha confirmado su intención de operar la valenciana Air Nostrum y ha mostrado interés la rumana Blue Air. Ha habido contactos con otras firmas, como Air Berlin, Ryanair o Vueling.
El contrato entre la empresa promotora Aerocas (dependiente de la Generalitat) y Concesiones Aeroportuarias establece 600.000 pasajeros en el primer año de funcionamiento de la infraestructura. Si no se llega a esta cifra, la Generalitat deberá abonar seis euros por pasajero de menos a la concesionaria.