El nuevo delantero amarillo jamás olvidará la jornada vivida el viernes. Desde que llegó a Valencia por la mañana para pasar el pertinente reconocimiento médico, el ariete brasileño no tuvo un minuto de descanso. Tras llegar a Vila-real y estampar la firma en el contrato que le une al club amarillo por las próximas cinco temporadas se dio un verdadero baño de masas nunca visto por estas tierras. Cuatro mil personas abarrotaron las gradas para recibir a un Nilmar que no dejó de sonreír durante los más de veinte minutos que duró su aparición sobre el césped de El Madrigal. Pues bien, casi sin tiempo de asimilar lo vivido el viernes y descansar de la ajetreada jornada, el nuevo ídolo de la parroquia amarilla ya se puso ayer a las órdenes de su nuevo técnico, Ernesto Valverde. Con la misma sonrisa que ofreció a lo largo de su acto de presentación apareció el quinto jugador brasileño de la historia del Villarreal en la Ciutat Esportiva. Pegado a Senna durante todo el entrenamiento que arrancó a las 09.30 horas, Nilmar ya es uno más en el vestuario del submarino. No en vano, tras la primera toma de contacto con sus nuevos compañeros, el internacional brasileño quedó gratamente sorprendido del recibimiento. Así, el jugador procedente del Internacional de Porto Alegre aseguró que el equipo al completo le había recibido con los brazos abiertos. Junto a la acogida el dorsal número doce destacó "la grandísima calidad" que atesora este equipo.