ROSA PIQUER LA VALL DE ALMONACID
Valentín Salvador, vecino de Vall de Almonacid, retorno a la localidad tras recorrer en su vespino los 14.000 kilómetros que separan Tarifa en la punta de España y la localidad noruega de Cabo Norte, en el confín de Europa. Un trayecto culminado felizmente y que comenzó el pasado 27 de junio en la isla de las Palomas, el punto más meridional del continente europeo.
El objetivo de este peculiar trotamundos era unir ambos cabos en el menor tiempo posible y luego regresar hasta la comarca del Alto Palancia. Y lo consiguió. Este palantino invirtió quince jornadas para llegar a Noruega y otras tantas para regresar hasta Vall de Almonacid. Con un bagaje a sus espaldas de cerca de 14.000 kilómetros recorridos, atravesando las fronteras de dieciséis países.
Valentín asegura que su experiencia ha sido "impresionante" observando "cómo se sucedían los paisajes desde el Sur de España al norte de Noruega en los que campos de cultivo, páramos, lagos, bosques, interminables planicies y montañas todavía nevadas, grandes ciudades y pequeños núcleos de población dispersa han desfilado ante mis ojos".
A cuarenta kilómetros por hora con su bella durmiente, como llama Valentín Salvador a su vespino, que adquirió en 1980, este aventurero se ha "permitido experimentar sensaciones que en otros medios de transporte y en otras condiciones me hubieran sido imposible experimentar". Y es que a esa velocidad la vida, los paisajes y las gentes pasan por delante de uno a la velocidad precisas para gozarlos, descubrirlos e interpretarlos.
Así, a lomos de su "vespino" ha viajado alejado de las prisas y el tráfago de los turistas que buscan la foto en el punto que fijan las guías, sin pararse a contemplar el paisaje que ofrecen desde los fiordos hasta la contemplación del sol de medianoche a la sombra de la esfera armillar que preside uno de los miradores de Cabo Norte sobre los acantilados del mar del que toma su nombre.
Las veleidades del tiempo
Asimismo, Valentín Salvador ha señalado que se ha sentido muy próximo a cada lugar por donde ha pasado, "disfrutando o padeciendo en cada caso lo que la climatología ha decidido".
Este vecino de Vall de Almonacid ha resaltado el peligro que han supuesto algunas carreteras por las que ha circulado, porque "he tenido que buscar siempre las alternativas a las vías principales y las autopistas por las que un ciclomotor no puede circular".
Ya en su tierra, en el Palancia, quizás ha llegado el momento de planificar una nueva escapada. El tiempo lo dirá.