NEREA SORIANO CASTELLÓ
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Cuando se vive en una gran ciudad pocas cosas se plantean que no se puedan hacer. En un municipio, con cierto número de habitantes, las posibilidades se van reduciendo y en los pueblos más menudos, el día a días, es, cuanto menos, complicado. En la provincia de Castelló hay unos 70 pueblos (el 50%) que apenas tiene unos centenares de habitantes. Donde tramitar el DNI o ir al médico es realmente difícil, teniendo en cuenta que la mayoría son gente mayor.
Muchos son los esfuerzos que se tienen que hacer para que quienes deciden vivir en un entorno rural puedan disfrutar de las comodidades de la ciudad. El presidente de la Mancomunitat Espadà Millars, José Medina, apunta que para los 15 pueblos que integran la mancomunidad, toda ayuda es insuficiente. Entre los servicios más deficientes Medina destaca la sanidad, la seguridad y la educación. Con respecto al primero, reseña el caso de Vallat donde el ambulatorio sólo está abierto dos días a la semana.
El resto de los días o para cualquier urgencia, los vecinos se han de desplazar hasta el centro de guardia, que está entre dos y cuatro kilómetros. Además, en el caso de las ambulancias, Medina señala que si en circunstancias normales suelen tardar unos minutos en acudir a lugar de los hechos, cuando se tienen que desplazar hasta estos pueblos se suele tardar incluso horas.
Continuos robos
En cuanto a la seguridad, el presidente de la Mancomunitat lamenta los continuos robos que se cometen en la zona de interior. El cuartel de la Guardia Civil más cercano está a "50 o 60 kilómetros", circunstancia que aprovechan los ladrones para acometer los hurtos. A todo ello se suma la escasa, por no decir nula, vigilancia policial.
La educación es otro aspecto que más preocupa, entre otras cosas, porque el futuro de los municipios depende de los niños. De sobra es conocido el caso de Ayódar donde se ofreció casa y trabajo a una familia que aportara niños con edad escolar para evitar que se cerrara el colegio. Esta situación se podría generalizar a casi todos los pueblos de la mancomunidad donde las escuelas empiezan a ser escasas. Ribesalbes, Tales, Sueras, Fanzara, y ahora Ayódar, son de los pocos municipios donde se imparten clases.
En el resto de los casos, los niños se tienen que levantar dos horas antes para ir a la escuela de Onda por unas carreteras de difícil tránsito. Medina resalta que la ausencia de menores propicia el envejecimiento de la población. "La gente se suele ir a vivir donde tiene el trabajo. Abandona los pequeños pueblos y se trasladan, en este caso, a Onda, Ribesalbes o l'Alcora que es donde más se ha desarrollado la industria. Ello también provoca que los municipios se queden deshabitados", explica.
Ahora, con la crisis de la cerámica, los que abandonaron los pueblos vuelven a ellos para cultivar sus pequeños huertos e intentar salir adelante.
Soluciones a la escasez de servicios en los pequeños pueblos se ven pocas aunque son relativamente sencillas: dinero. Las inversiones de las administraciones son las únicas que pueden dotar de medios a estos municipios para que se conviertan en un lugar donde se pueda vivir sin preocuparse por las necesidades básicas.
Pavías, el pueblo más menudo con 60 vecinos
La alcaldesa de Pavías, Mª Carmen Vives, ha explicado que el tema de la sanidad es el que más le preocupa en cuanto a deficiencias se refiere. "Contamos con un médico que únicamente viene los martes y jueves y que compartimos con Higueras, ya que es la misma doctora que da servicio a Caudiel". Este hecho supone que los escasos 60 habitantes del municipio no puedan recibir asistencia sanitaria todos los días. Aparte de esto, Viven comenta que el mayor problema está en las infraestructuras de la carretera. "Vivimos a tres cuartos de hora del Hospital de Sagunto y con unas carreteras que son bastante peligrosas, por lo que en casos de urgencia, se nos hace muy costoso llegar hasta nuestro hospital", apunta la alcaldesa.
Con respecto a la educación, los niños de Pavías tienen que desplazarse todos los días hasta el Colegio Rural Agrupado de Jérica con un trasporte escolar, que es también el taxi del municipio, y que lo costea la Conselleria de Educación.
ana monleón pavías
Torás sólo tiene un bus para ir a Castelló
En Torás, la situación de sus 258 habitantes no está del todo mal, según su alcalde, José Vicente Macián. En este caso se cuenta con médico de lunes a viernes, de 8 de la mañana hasta las 15 horas. A partir de aquí, como la mayoría de la zona norte del Palancia, dependen del centro de salud de Viver y, a mayor escala, del hospital de Sagunto.
En el tema de transporte público es el más deficiente. "Únicamente pasa un autobús por la mañana, alrededor de las siete y media, que baja hasta Castelló, y hay otro de vuelta por la tarde que da servicio a los pueblos de la zona alta, como Bejís o Teresa" señala el alcalde quien apunta su deseo de que se ampliara la oferta.
Por otro lado, los escolares reciben educación en el colegio hasta 6º de Primaria y después tienen que ir al IES Jérica Viver. "El año pasado estuvimos a punto de quedarnos sin colegio ya que sólo contamos con cinco niños en edad escolar, pero este año, finalmente, la escuela aguantará un curso más", concluye Macián. ana monleón torás