XAVIER MANZANET VILA-REAL
Los citricultores de Vila-real se replantean el futuro, tras un año en el que el coste por el mantenimiento y recogida de los frutos les ha deparado más gastos que ingresos. De ahí que en septiembre, apuntan desde el sector, en las asambleas de las cooperativas se buscarán alternativa. Mientras, algunos han optado por no recoger la cosecha y otros, los menos, por abandonar los campos.
"Todavía es mucha la labor que queda por realizar en los campos de naranjos de Vila-real (tratamiento con herbicidas, últimos abonados, riego y tratamiento contra algunas plagas) y vamos a pedir que se realicen esos tratamientos porque son imprescindibles pero no sabemos si podemos pagarlos", comentaron Vicente M. y Pascual V., miembros de la Unió de Llauradors , que "malviven" de su profesión.
Estos dos profesionales, son de los que se resisten a abandonar sus campos, "pero es evidente que esto ya es insoportable porque no podemos perder el doble o más de lo que ingresamos". Han quedado muchos cítricos sin poder ser recolectados, cada vez más agricultores abandonan porque es muy difícil cubrir gastos. Al punto de que "algunas cotizaciones de la última campaña han quedado en los seis céntimos por kilo y por tanto, ya procede cerrar las portillas para que ya no entre el agua y a ver cómo revienta todo esto".
Componentes de las juntas directivas de pozos de riego tampoco ocultan su preocupación porque "el abandono de tierras lleva a que el gasto de mantenimiento de los pozos de riego vaya a más porque hay que mantenerlos mientras quede un solo agricultor que precise servicios de agua". A medida que pasan los días se nota el abandono por doquier ya que van secándose muchos árboles, crece la suciedad, las malas hierbas campan por sus fueros.
Búsqueda de soluciones
A partir de septiembre, las asambleas de las cooperativas locales "será cuestión de estudiar la situación dramática con la máxima seriedad y ver qué es lo que puede hacerse. Ya se intentó el cambio de parcelas por acciones con el fin de evitar el gran minifundismo que existe y conseguir, de ese modo, grandes superficies de cultivo más rentables con el consiguiente abaratamiento de costes.