RAMÓN PARDO CASTELLÓ
El portavoz del Bloc en Orpesa, Josep Lluís Romero, reclamó ayer a la Conselleria de Infraestructuras y Transportes que reanude y concluya las obras del vial Orpesa-Cabanes, paralizado desde hace varios años por problemas judiciales. Una carretera necesaria para impulsar la economía local y comarcal y dar servicio a los transportistas y vecinos de Orpesa y Benicàssim que la utilizan a diario, así como servir de nexo de unión con los polígonos industriales con la autovía del interior. El edil reitera que la obra está presupuestada desde hace 14 años y debe hacerse. Sostiene que hay alternativas al trazado planteado que "permitirán salvar el paraje natural del Desert de les Palmes".
El edil orpesino llama la atención por el hecho de que el nuevo vial esté parado coincidiendo con la decisión de "dejar dormido" el proyecto parque de ocio Mundo Ilusión, a caballo de Cabanes y Orpesa cuyas nuevas urbanizaciones comunicaría.
Mientras, los empresarios, transportistas y usuarios, en general, de este vial no aciertan a comprender el abandono del proyecto de ampliarlo. Una apuesta del PP en 1995 y que tendrá un coste de 44 millones.
El elevado tránsito que tiene el vial, en muy malas condiciones, con el firme deteriorado, sin arcenes y con tramos que debe sortear el paso de escorrentías cuando llueve, hace "preciso darle una solución". Y más, añade Romero, cuando ya se han realizado más de 7 kilómetros e invertido una importante cantidad de dinero.
El diseño del trazado de la vía, que afectaba al parque natural del Desert de les Palmes, motivó actuaciones judiciales a instancias de colectivos ecologistas, que reclamaban un trazado alternativo sin afección al paraje. A pesar de ello las obras se iniciaron desde Orpesa, pero sólo un pequeño tramo está operativo. Catorce años después de proyectada la nueva carretera, la antigua pista asume un tránsito pesado superior.
De ahí que el portavoz del Bloc, Josep Lluís Romero, pida que se retomen las obras "evidentemente salvando cualquier afección al paraje, porque hay alternativas". Añade que "ello permitiría una salida al polígono industrial de Orpesa que ve como algunos de los posibles inversores se van al de Cabanes o la Vall d'Alba, mejor comunicados".
Empresas de hormigón del interior, cristaleras y transportistas en general se ven obligados a bajar hasta Castelló para tomar la nacional 340 y llegar a Orpesa o a asumir el riesgo de utilizar la pista de les Santes, como hacen a diario algunos transportistas a pesar de las señales que limitan el peso a 10 toneladas, algo que les puede ser acreedores de las consiguientes sanciones.
Un presupuesto de 6 millones que se ha multiplicado por 7
El vial Cabanes-Orpesa surge en 1995 con un coste inicial de 6 millones de euros. Se buscaba enlazar los municipios del Pla de l'Arc con el litoral por medio de un eje viario transversal entre la CV-10 (autovía del interior) y la carretera nacional 340. El trazado previsto abarcaba 12 kilómetros. Sin embargo, los retrasos en el inicio de las obras y las mejoras y correcciones introducidas elevaron el presupuesto inicial a 19,2 millones en el momento de adjudicarse la obra en 2000. Entonces se esperaba que el vial estuviese listo en 2002. Sin embargo, desde entonces sólo se han ejecutado poco más de 7 de los 12 kilómetros y en ese tiempo el coste de la obra se ha multiplicado por siete llegando a los 43,5 millones.
La contestación de los colectivos cívicos y ecologistas depararon la paralización de los trabajos, a la espera de un nuevo trazado que no afectase al paraje natural. Años después de esas movilizaciones las obras continúan todavía "empantanadas".