MARIOLA TÀRREGA CASTELLÓ
Una noche llena de deseos fugaces. Así vivieron muchos la estrellada noche del pasado miércoles, con la llegada de la ya tradicional Lluvia de Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo. El cielo se llenó de destellos, en tan sólo una hora se pudieron observar hasta doscientas estrellas fugaces.
En Morella o el Grau, los aficionados al mundo de la astronomía y muchos curiosos se arrimaron hasta los espacios que se habían habilitado para poder ver este espectáculo natural. Un espectáculo compuesto por estrellas fugaces o meteoros que se podían observar sin más o con la ayuda de telescopios, cámaras de vídeo o de fotografía.
Alrededor de 300 personas acudieron a la cita que todos los miércoles convoca el Planetario de Castelló para observar el cielo. En este caso, la cita coincidía con la lluvia de meteoros. La contaminación lumínica de la zona hizo que sólo algunos afortunados pudieran ver las lágrimas de San Lorenzo. En otras zonas, con menos contaminación, se pudo observar hasta una media de 160 estrellas fugaces por minuto.
Científicamente denominados como meteoroides, este fenómeno viene observándose desde hace 2.000 años. Los primeros registros de la lluvia de perseidas provienen de la antigua china. Dentro del mundo de la astronomía las lágrimas de San Lorenzo tienen una especial importancia. A través de su observación, en 1864 el astrónomo Schiaparelli pudo relacionar, por primera vez, la lluvia de estrellas con un cometa. De este modo, se explica que el destello que vemos en el cielo es el impacto de los restos de un cometa cuando atraviesa la atmósfera terrestre.
El meteoroide o restos de cometa se convierten en meteoros cuando pasa por la atmósfera terrestre y se desintegran, normalmente, a una distancia de 180 km de la Tierra produciendo un destello de luz e incluso, en algunos casos, pequeñas explosiones que se pueden llegar a oir, a pesar de esto, el tamaño de las estrellas fugaces no es superior al de un alfiler. Los meteoroides son los restos de los cometas que, por estar cercanos al Sol, se van descomponiendo. Estos restos "vagan" por el espacio hasta que entran en colisión con la atmósfera de la Tierra convirtiéndose en estrellas fugaces
Normalmente, la mayoría de los meteoros o estrellas fugaces que observamos no llegan a superar la atmósfera terrestre y se desintegran antes de caer a la Tierra. Las estrellas fugaces que anualmente se pueden ver el 13 de agosto se denominan perseidas porque se producen cerca de la constelación de Perseo.