SERGI PITARCH CASTELLÓ
Julio siempre dice que no sería cantante si no fuera por ese mítico Festival de Benidorm de 1968 en el que saltó al estrellato y pasó de haber podido ser portero del del Real Madrid, aunque un accidente de tráfico se lo impidió, a convertirse en la máxima figura internacional de la canción española. De Peñíscola asegura que tiene los mejores recuerdos de su infancia y juventud cuando veraneaba en la localidad de la Costa de Azahar junto a su padre, Julio Iglesias Puga, apodado por su hijo como "Papuchi".
Pese a tener su residencia habitual en Miami, Julio nunca se ha olvidado de España, y mucho menos de la Comunitat Valenciana. Aquí siempre ha sido recibido en loor de multitudes y cosechado grandes éxitos, y como no, beneficios. Incluso llegó a ser la imagen de la autonomía en el mundo. De eso, es tal vez de lo que le queda un peor recuerdo.
Y es que Julio Iglesias protagonizó el conocido como caso IVEX (Acrónimo del Institut Valencià de l'Exportació), donde se entremezclaron facturas falsas, sociedades fantasma y paraísos fiscales. En la actualidad el "affaire" todavía está siendo investigado por los jueces. Julio siempre es un tipo amable con los periodistas, pero cuando le recuerdan el caso, cambia radicalmente el trato.
El próximo martes la mayor estrella de la canción de la historia de España regresará a Castelló tras ocho años, en el que será, seguramente, su último concierto en la provincia. Cabe recordar que el artista cuenta con 68 años. Julio llegará el mismo martes en su propio avión privado y se marchará cuando finalice su actuación. Lejos quedan aquellos días en la playas de Peñíscola y sus estancias en Marina d'Or. Aunque este año el complejo residencial también quiso gozar de su presencia, no ha habido un acuerdo, y no pasará como en el 2001, cuando era Telefónica, donde trabaja ahora su gran amigo Eduardo Zaplana, la que patrocinaba el sarao.
Esta vez, Castelló sólo gozará unas horas del mítico cantante ya que ha querido volver con su avión a Ojén, Málaga, donde veranea su mujer y sus cinco hijos. Pese a la crisis, el caché de Julio Iglesias sigue siendo uno de los más elevados de los cantantes españoles. El autor de "Soy un truhán soy un señor" cobra unos 300.000 euros por concierto, aunque en ocasiones, ha reducido las costas a 250.000. En la plaza de Castellón le esperan unos 6.000 incondicionales fans que cantarán todas sus canciones. De momento, la venta de entradas no va nada mal y ya se ha completado la mitad del aforo. Como siempre pasa en los conciertos de Julio, las entradas más caras son las primeras en retirarse. Este año, de 180 euros, aunque se han visto a la venta por internet a 350. Julio, recordará grandes momentos vividos en la Comunitat, y como siempre que la visita, volverá a hacer negocio.