J. SIERRA VALENCIA
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Las tormentas de las últimas semanas y el régimen de vientos marítimos que en las últimas semanas se han instalado en el mar Mediterráneo, frente al litoral valenciano, han logrado reducir en al menos dos grados la temperatura del agua, reduciendo así uno de los factores de riesgo en las lluvias torrenciales del otoño.
Las temperatura del agua es uno de los factores que condiciona el volumen de las descargas cuando se dan otras circunstancias como la aparición de vientos marítimos o el embolsamiento de aire frío en altura.
Fuentes del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo confirmaron el descenso experimentado en los últimos días y explicaron que el mecanismo de enfriamiento es "muy similar" al que se produce "cuando soplamos sobre la superficie del café". "En el proceso de adquisición de humedad por el viento se produce un consumo energético que hace bajar la temperatura", explicaron. A principios del mes de agosto, la temperatura del mar era anormalmente alta, situándose por encima de los 28 grados, lo que favoreció también la aparición de tornados a finales de julio. Sin embargo, al día de ayer la temperatura era casi dos grados inferior a la principios de mes.
No obstante, habrá que ver la evolución de la temperatura en los próximos días, en los que podría registrarse un incremento del calor y, por tanto, una elevación de la temperatura del agua marina.
La Agencia Estatal de Meteorología mantiene hoy la alerta amarilla por calor en el interior de la Comunitat Valenciana.