LEVANTE DE CASTELLÓ CASTELLÓ
Manuel Chacón, abogado de Indalecio Ojeda, el preso fugado de Castelló 1 el pasado 12 de julio, asegura que defenderá a su cliente de las "acusaciones vertidas" contra él en los medios de comunicación. "Niego categóricamente que mi cliente sea talibán o integrista", declara el conocido criminalista, que ya defendió a Ojeda en su anterior causa con la justicia. "Es cierto que Andrés es musulmán, y que se convirtió a esta religión en la cárcel. Pero ni es un extremista ni lo ha sido nunca", dice el letrado.
Chacón rechaza el apodo de "talibán murciano" con el que se ha bautizado al recluso que escapó de la prisión con unas sábanas. El nombre surgió a raíz de las sospechas de las Fuerzas de Seguridad de que el acusado tenía vínculos con el terrorismo integrista. El letrado considera que el revuelo formado alrededor de esta teoría "pudo influir en la condena" de su anterior juicio, en el que fue sentenciado a 14 años de prisión "cuando lo normal en casos como el suyo son seis o siete años nada más".
El defensor también advierte de que "de ser ciertos estos vínculos con células terroristas, se le habría imputado oficialmente ese delito sin lugar a dudas. Pero además, si hubiese formado parte de algún grupo organizado, cuando se escapó de la cárcel de Castelló le habrían ayudado a huir del país inmediatamente".
Ojeda fue detenido esta semana en Lorca tras una intensa operación de búsqueda de la Guardia Civil. Respecto a los delitos que se le imputan en esta ocasión, Chacón alega que su defendido "se ha negado a declarar porque estaba agotado tras pasar tres días en el calabozo y porque la causa es muy compleja, con cada delito instruido por un juzgado diferente, en los cuales sí declarará llegado el momento".
A su entrada a los juzgados de Lorca, los agentes de la Guardia Civil que custodiaban a Andrés Indalecio Ojeda intentaron cubrir su rostro ante los medios de comunicación.
"No me tapéis la cara", dijo sin embargo el acusado, mostrando su rostro a todo el país. Esta despreocupación del arrestado contrasta con las precauciones tomadas por las Fuerzas de Seguridad.
Además del inusual despliegue de efectivos en el juzgado lorquino, algunos agentes decidieron cubrirse el rostro con pasamontañas, una medida infrecuente y excepcional en los tribunales de aquella región.