M. TÀRREGA/ J. VILAR CASTELLÓ
Ataviados con todo tipo de bebidas energéticas: Redbull, Taurus o otros tradicionales como el café y la coca-cola.....y con tres carpetas rebosantes de apuntes, los estudiantes de Castelló se preparan para los exámenes de septiembre. Cualquier técnica es válida para poder aguantar despierto mientras se apuran los últimos temas del examen. La Biblioteca de la UJI, como muchas otras, se ha convertido en un punto de reunión social más que de estudio para aquellos que se presentan en septiembre.
Las escaleras de entrada a la Biblioteca del Ágora están casi más llenas que el interior del edificio. Es verano y los universitarios de Castelló optan por "estudiar" en el pequeño jardín situado enfrente de la biblioteca. "Por la tarde es cuando más gente viene" comenta uno de los estudiantes que abandona el edificio en busca de algo para cenar. "Ahora en verano es más difícil concentrarte y por eso se ve a muchos estudiantes por fuera de la biblioteca", justifica otra universitaria que descansa unos minutos antes de volver a enterrarse entre libros.
La música festiva del pequeño bar situado en el centro del campus de Borriol no ayuda mucho a crear una atmósfera de estudio. "Venimos aquí a tomarnos alguna que otra cervecita a modo de descanso", comenta entre risas otro universitario rodeado por sus compañeros de estudio. "Hay mucha gente que no viene a estudiar, viene a conectarse a internet o a quedar un rato con sus amigos que sí que están estudiando", destaca otro Joven tumbado en una de las lomas del pequeño turón de césped que hay cerca de las vias del TRAM en el interior de la universidad. Tampoco faltan los osados que aprovechan para intentar iniciar alguna relación al amparo del calor y las necesidades académicas del estío.
Los universitarios entran y salen de la biblioteca, que abre 24h al día. Los hay que prefieren madrugar y antes de las 7 de la mañana acuden a buscar un buen lugar entre las centenares de mesas de estudio. Los más atrevidos aguantan hasta las 4 o las 5 de la mañana aprovechando las horas más frescas de la noche.
A pesar de todo esto, los exámenes de septiembre tienen los días contados. La nueva reforma universitaria pretende trasladar los exámenes de septiembre a julio, de modo que los estudiantes no tendrán que esperar dos meses para recuperar las asignaturas pendientes. Algunas universidades ya han empezado a aplicar este sistema. Así que desaparecerá la excusa para citarse en la biblioteca, charlar, pasar el rato y, algunos, incluso estudiar.