JORDI RUIZ CASTELLÓ
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El sector turístico castellonense, con el apoyo del Patronato Provincial de Turismo, gestionó hace unos meses con un operador extranjero la llegada al aeropuerto Costa Azahar de 12 vuelos chárter para la próxima primavera. Sin embargo, ha habido que matizar el acuerdo y "desviar" los aviones a Manises, ya que no se puede garantizar al turoperador que para esas fechas estén en marcha las instalaciones de Vilanova d'Alcolea-Benlloch.
"No podemos arriesgarnos y garantizar que el aterrizaje será en el aeropuerto de Castelló porque podrían pedirnos responsabilidades. Por ello, hemos previsto que los aviones vayan a Valencia y dejamos abierta la puerta para que vengan a Castelló si para entonces está operativo el aeropuerto", explicó el gerente del Patronato de Turismo, Enrique de Pablo. Sobre este asunto, el presidente de la patronal hostelera Ashotur, Carlos Escorihuela, aseguró que "es una lástima que no puedan venir directamente a Castelló porque es importante que los turistas empiezan a familiarizarse cuanto antes con la nueva instalación".
Piden concreción
Como ya ha explicado este diario, las compañías aéreas y los turoperadores interesados en el Costa Azahar piden concreción y el aeropuerto sólo puede ofrecer de momento previsiones. La puesta en marcha de las instalaciones no tiene todavía una fecha concreta, lo que impide cerrar contratos con las empresas que han de canalizar a los pasajeros. El problema es que el contrato entre la Generalitat ( a través de Aerocas) y la concesionaria obliga a la primera a indemnizar a la segunda si no se cubren las previsiones de viajeros. Por cada persona de menos, abonará seis euros. En el primer año de funcionamiento, se prevé una afluencia de 600.000 pasajeros.
Los promotores del aeropuerto estiman que la infraestructura estará en condiciones de operar a mediados de 2010. La obra está prácticamente culminada pero quedan muchos flecos pendientes. Varias administraciones están implicadas en las autorizaciones y dotaciones que faltan, de ahí que los plazos no dependan exclusivamente de los responsables del aeropuerto.
Es el caso de la torre de control. La obra civil está ejecutada y los equipos ya se han adquirido, pero hay que contar con la supervisión y asesoramiento de AENA. También hay que resolver aún el suministro eléctrico y el abastecimiento de agua, entre otras cosas.