LEVANTE DE CASTELLÓ/EFE CASTELLÓ
El incendio forestal de Vilafamés que el pasado jueves quemó 17 hectáreas y que permanece controlado, pudo ser originado por las chispas de una máquina de unos individuos que intentaban robar piezas de un vehículo.
Así lo informaron ayer fuentes de la Guardia Civil de Castelló, que han confirmado que un equipo del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) investiga esta hipótesis como principal causa del origen del incendio que empezó alrededor de las 13 horas de ayer. El subdelegado del Gobierno en Castelló, Antonio Lorenzo, corroboró esta afirmación cuando fue preguntado en rueda de prensa.
Según las mismas fuentes, todo apunta a que intentaban robar una pieza del coche con una radial (herramienta eléctrica de grandes dimensiones) y saltaron unas chispas que al parecer provocaron el incendio. Esta máquina utiliza discos que al contacto con el metal provoca gran cantidad de chispas que al contacto con un terreno seco, como era el de la zona, ocasionó un virulento fuego.
El vehículo se encontraba en estado de abandono y su propietario ha sido ya identificado para que pueda prestar declaración sobre este hechos, han agregado las mismas fuentes.
El incendio de Vilafamés es uno de los dos registrados el jueves en la provincia de Castelló, ya que en Càlig otro fuego se originó a las 19.30 horas y quemó dos hectáreas de masa forestal.
Según informaron ayer fuentes del Centro de Coordinación de Emergencias (CCE), ambos incendios permanecen controlados y siguen en la zona cuatro brigadas en el caso de Vilafamés y dos en Càlig.
En las tareas de extinción del fuego de Vilafamés participó un gran dispositivo material y humano. Al lugar se desplazaron seis airtractors, 4 helicópteros, 8 brigadas y 7 dotaciones de bomberos. Los medios lograron controlarlo a las cinco horas de haberse iniciado.
Los dos fuegos registrados ayer confirman un verano trágico en las montañas castellonenses. Todavía están frescos en la memoria los siniestros del Alto Palancia, alguno junto a la Serra d'Espadà, y el de Castelló y Onda, que obligó a a desalojar urbanizaciones.