ROSA PIQUER SEGORBE
El segundo sábado de las fiestas patronales en Segorbe estuvo marcado por las flores y la incesante lluvia. Las calles de la ciudad se llenaron ayer de fieles y devotos de la Virgen de la Cueva Santa que se agolpaban con sus paraguas para ser testigos de la ofrenda de flores a su patrona, la Blanca Paloma.
Este año, como novedad, el pasacalle salió del Antiguo Hospital con la intención de dar mayor dinamismo a la ofrenda. En este día, son muchas las segorbinas que se atavían con sus trajes típicos ya que, si hay un acto que destaque por encima de los demás, ese es la ofrenda de flores a la Virgen de la Cueva Santa.
La reina infantil, Marta Moya, presidió este emotivo acto, acompañada por su corte de honor, todas ellas ataviadas con sus trajes tradicionales, su mantilla negra y sus preciosos ramos de flores.
Asimismo, un sinfín de asociaciones de Segorbe, así como las Doncellas Segorbinas de la Cueva Santa, la Comisión de Toros, los caballistas y las peñas no quisieron faltar a la cita para honrar a su patrona en este acto tan señalado.
Entrada de la reina
Tras ellos, hizo su entrada en la plaza del Agua Limpia la reina de las fiestas, Sara García. Radiante y feliz, depositó su ramo de flores. A última hora de la tarde se realizó el traslado procesional de la virgen desde la iglesia del Seminario hasta la Catedral de Segorbe. Por la noche, la fiesta llegó con las orquestas Alacrán y Chasis.
Por otro lado, cabe señalar que la jornada festiva empezó con el trofeo Fiestas de Segorbe de tirada de codorniz. Decenas de personas se acercaron hasta la cancha de tiro para disfrutar de una competición que estuvo en marcha durante todo el día. Más tarde, en la plaza de la Independencia, segorbinos y segorbinas disfrutaron de la gran "burricada". Las carreras y los paseos en burro fueron, sin duda, uno de los alicientes para que gentes de todas las edades participaran en este singular acto.