J. ANTEQUERA CASTELLÓ
Los agentes de seguridad de la prisión de Castelló I abortaron hace dos años un intento de fuga muy parecido al que protagonizaron el pasado 12 de julio Indalecio Ojeda, conocido como el "talibán murciano", y F.E.A, otro delincuente común condenado por diversos delitos. El primero cayó en manos de la Guardia Civil a finales de agosto en Murcia, mientras que F.E.A. fue capturado esta semana en Almería.
Ambos consiguieron doblar unos barrotes de la celda y saltar al patio descolgándose con unas sábanas. Un plan muy parecido llevaron a cabo dos internos magrebíes del mismo penal castellonense en el año 2007, y aunque no lograron su objetivo de pisar la calle, Interior nunca informó de este asunto.
Según fuentes de la prisión situada en la carretera de l'Alcora, los dos presos consiguieron doblar los barrotes de la celda -al igual que Ojeda y su cómplice- con un método bastante sencillo: haciendo presión entre los hierros con una palanca y un pantalón vaquero para amortiguar el ruido. Los dos árabes consiguieron bajar hasta el patio pero fueron sorprendidos por los agentes de vigilancia y conducidos de nuevo a sus celdas.
Todos estos intentos de fuga han puesto de manifiesto las vulnerabilidades en el sistema de seguridad de Castelló I, una cárcel de más de 25 años que necesita una profunda remodelación, según fuentes próximas al penal.
La fuga de Ojeda y su compañero F.E.A. ha obligado a la Inspección de Instituciones Penitenciarias a abrir un expediente informativo, que finalmente ha sido archivado sin hallar responsables por negligencia. La investigación se ha cerrado en parte porque los funcionarios supuestamente responsables de la fuga han asumido su culpa y en parte por la política de "expedientes flexibles" que está practicando Instituciones Penitenciarias desde que Mercedes Gallizo es la directora general.
No obstante, la investigación ha servido para detectar cuál fue el fallo más importante en la fuga de Ojeda y de F.E.A.: trasladar a dos expertos en fugas a una de las celdas situadas en el extremo del módulo, donde resulta más fácil salir al patio si se consigue serrar los barrotes, como así sucedió.
Por otra parte, Castelló I sigue sufriendo un importante déficit en garitas de vigilancia, ya que de las ocho disponibles sólo dos están ocupadas en la actualidad por vigilantes permanentes. Este punto vulnerable en las seguridad del recinto penitenciario ya fue detectado en el año 94, cuando Ignacio Subías fue gobernador civil.
En aquella ocasión, tras las protestas de los sindicatos, Subías decidió cubrir con guardias civiles todas las garitas de la cárcel, aunque esta medida apenas duró unos meses.
Indalecio Ojeda, de 26 años y natural de Marruecos, fue detenido por la Guardia Civil en la pedanía murciana de La Hoya el pasado 17 de agosto, en el transcurso de una operación puesta en marcha por la Guardia Civil en varias provincias del litoral mediterráneo que acabaron con el arresto de este recluso islamista con peligrosos antecedentes.
Ojeda se acogió entonces a su derecho constitucional a no declarar como imputado. Finalmente fue acusado de los delitos de hurto, contra la seguridad del tráfico, atentado contra agentes de la autoridad y tenencia ilícita de armas.
F.E.A., por su parte, cayó en manos policiales el pasado miércoles en Almería tras perpetrar un robo. Ambos están considerados como expertos en fugas.