XAVIER MANZANET VILA-REAL
Jornada tranquila, en su primera parte, la de ayer miércoles en las celebraciones patronales de Vila-real. Por cierto: Resulta cuanto menos curioso y grato que la imagen de la patrona, que estos días reside en la basílica de Sant Pasqual hasta que el domingo regrese a su ermitorio, reciba numerosas visitas de los vila-realenses, gente joven incluida, que hacen una visita fugaz a la Mare de Déu de Gràcia con la indumentaria de sus peñas y, bajo el brazo, incluso las botellas con alcohol.
Por lo que nos enseñaron ayer, y también vio la Mare de Déu, dos componentes de una de las más famosas peñas de la ciudad transportaban el brandy suficiente uno y otro una botella de vidrio que contenía no gaseosa sino, dijeron, medio bote de Mabogastrol por si algún estómago tenía algún problema.
Los más madrugadores fueron los pequeños y pequeñas de educación infantil y primaria que ya deben cumplir con su deber por las mañanas aunque tienen por las tardes las actividades festivas del "Jugant, Jugant".
El Bou, rey del programa
Dinar per a dones, campeonato de futbolín, concurso de consumo de sandías, pilota valenciana, concurso de bebida de cerveza en tubo, actividades deportivas y encierro infantil fueron algunos de los festejos celebrados ayer aunque la palma se lo llevaron, claro está, el bou per la vila y el bou embolat con animales de las ganaderías de Concha y Sierra y Antonio Pérez de San Fernando.
Terminados los toros, ya a primera hora de la madrugada de hoy jueves, tenía lugar el reparto de lotes para preparar el concurso de empedraos y la confección de los mismos más entrada la madrugada aún.
El consumo de esos empedraos suele terminar alrededor de las cinco de la madrugada pese a que la comida no es, para nada, ligera, a base de aceite, bacalao, pimiento rojo, tomate frito, lechuga o acelgas o bien espinacas y, claro está, arroz y judías.
Un pequeño susto para Benlloch
Ya que hemos hablado de los toros hemos sabido que alguna manita habrá echado la Mare de Déu para que no tengamos que lamentar, a estas horas, lo que hubiera podido ser una carnicería que ha dejado algún pequeño recuerdo en uno de los brazos del concejal portavoz del grupo municipal socialista, José Benlloch y un recuerdo no tan pequeño en uno de los brazos de un agente de la policía local.
Todo comenzaba cuando en uno de los corros y, tras la llegada de algunos animales después de más de treinta horas de viaje, se encontraron toros de ganaderías diferentes y, sin duda, alguno de los animales decidió dominar territorio y comenzó el follón.