JUAN JOSÉ BENITO VINARÒS
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Se acabaron las largas sesiones plenarias y las disputas entre los diferentes grupos políticos por los tiempos de intervención. Al menos ésta es la intención del Ayuntamiento de Vinaròs, que ha estrenado un cronómetro para que todos los grupos políticos se atengan en sus intervenciones al tiempo marcado y pactado.
Los propios concejales quedaron sorprendidos cuando, al entrar la noche del martes al salón de plenos, vieron que se había instalado un cronómetro digital que, al finalizar cada turno, avisaba que el tiempo establecido había finalizado. El alcalde socialista, Jordi Romeu, consideró que esta medida puede servir como indicación "para ajustar las intervenciones, evitar crispación y que los plenos se hagan interminables".
Romeu reconoció que aunque los turnos estaban establecidos en Junta de Portavoces en 5, 3 y 1 minuto de intervención para grupo, "todos nos pasábamos y con ello los plenos duraban demasiado, con puntos que excedían la hora de debate".
También el primer teniente de alcalde y concejal de Urbanismo, el independiente Javier Balada consideró acertada su instalación "para evitar que unos hablen más que otros y se alarguen los plenos de manera innecesaria".
Los plenos del ayuntamiento han superado en repetidas ocasiones las tres horas de duración, y han sido constantes las quejas de algunos grupos políticos respecto a la duración de algunas intervenciones.
El pasado martes, la nueva medida funcionó y el pleno no excedió la hora y media de duración.
Eso sí, tras comprobar el funcionamiento del nuevo mecanismo, desde las bancadas populares, Luís Gandía en una de las intervenciones que efectuó sugirió al equipo de gobierno que instalara un segundo cronómetro al otro extremo de la mesa presidencial con el fin que los ediles del grupo municipal popular pidieran ver el tiempo que disponen sin tener que girar constantemente la cabeza.