Alexis Rubert
Regresó la pelota a nuestras ciudades. Volvió el cuero cosido, como lo hacen a mediados de septiembre los niños al colegio, los catálogos de ropa y complementos infantiles, los coleccionables que se anuncian por televisión, los programas basura de otoño que han sucedido a los programas basura de verano y hasta l'Alqueria Blanca. Teníamos ganas en Vila-real de que llegara el partido contra el Mallorca, no porque el rival cayese especialmente bien o mal, sino por ser el primero en casa y estar inmerso además en las celebraciones en honor a la Verge de Gràcia. No pensaban, en cambio, la mayor parte de mis vecinos que iba a caer una extensa cortina de agua sobre El Madrigal, contratiempo que acabó por deslucir el espectáculo previsto y empapar a todos los presentes, quizá como venganza del dios Meteo por no haber actuado el día de la xulla como ha sido lamentablemente tradicional durante muchos años.
Además de por los rayos y truenos, estaban mis vecinos preocupados por la ausencia de Senna, a quien aman tanto que le reprochan haber jugado con la selección cuando existía el riesgo de lesión. Es un amor que no se comparte, decían. Así que le tocó a Valverde buscar soluciones ante la baja del hispano-brasileño, puesto que aunque dispone de combinaciones hay que encontrar la más adecuada para cada contexto. No acabó satisfecho el extremeño ante el Mallorca y eso que el submarino no hizo un mal partido. La sensación de haber perdido dos puntos daba vueltas en la cabeza de nuestro entrenador. Pero después de la tempestad llega la calma y esto último es lo que necesita Ernesto para trabajar con eficacia, lejos de cualquier tipo de presión por ganar un título, un discurso peligrosamente generalizado.
Le tocará hacer trabajo de lo que sabe, de hormiguita, para formar un bloque potente. Yo estoy convencido de que lo conseguirá, sobre todo si se le deja trabajar y buscar las mejores soluciones a los problemas que vayan surgiendo. Se le permitió a Pellegrini, faltaría más que ahora no se fuera paciente con Valverde. El once titular que se enfrentó al Mallorca respondía a la lógica y presentaba equilibrio. No hay que desesperarse por no haber ganado. Esto sólo ha hecho que comenzar. A veces las ocasiones se fallan con o sin tromba de agua. Lo bueno de todo es reponerse y seguir trabajando porque para mí, al menos, no hay ninguna urgencia por levantar una copa esta temporada. Quién confundió sueños con obligaciones.