J. A. CASTELLÓ
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El caso del marroquí que fue secuestrado, atado de pies y manos, asesinado y quemado supuestamente para borrar huellas en un macabro ajuste de cuentas en Peñíscola está en vías de ser esclarecido. La titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Vinaròs acordó ayer el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza, de uno de los presuntos asesinos, un hombre que fue detenido en Teruel en compañía de su compañera sentimental.
Según informaron fuentes del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, la pareja del arrestado pasó a disposición judicial por su supuesta participación en el crimen, aunque quedó en libertad sin fianza tras prestar declaración ante la juez. En principio, la sospechosa debe comparecer en el juzgado los días 1 y 15 de cada mes para garantizar su colaboración con la justicia.
La instructora ha abierto un procedimiento penal por delito de homicidio, por lo que ambos detenidos tienen la condición de imputados. Los dos implicados en el crimen han sido detenidos por la Guardia Civil por su supuesta relación con la muerte del joven de origen marroquí, cuyo cuerpo sin vida fue encontrado semicalcinado y con las manos atadas a la espalda el pasado 11 de julio durante la extinción de un incendio iniciado a unos cien metros del apeadero del tren de Peñíscola, junto a la carretera de Càlig. Efectivos del Consorcio Provincial de Bomberos de Castelló encontraron el cuerpo "semicalcinado" cuando trataban de sofocar un pequeño incendio de matorral en el término municipal de Peñíscola. El paraje en el que fue hallado el cuerpo, ubicado entre la N-340 y la AP-7, sufrió de madrugada un pequeño incendio de matorral que afectó a una superficie de unos 300 metros cuadrados y fueron los propios bomberos los que descubrieron el cadáver mientras realizaban las labores de extinción. No se descarta que los autores del crimen prendieran fuego al cuerpo y al solar para borrar las huellas.
Según las fuentes judiciales, unas horas antes el joven había sido obligado a subir a la fuerza a un coche a pocos metros de la puerta de su casa, en Benicarló, donde tenía su residencia. La investigación ha determinado que sobre la víctima pesaban antecedentes penales por tráfico de drogas, desórdenes públicos y violencia de género, por lo que se da por hecho que el homicidio obedece a un ajuste de cuentas. La Guardia Civil no descarta nuevas detenciones relacionadas con el caso.