JUAN FRANCISCO ROCA CASTELLÓ
Pasó la tercera jornada de Liga y Carlos Sánchez, para sorpresa de muchos, volvió a ser suplente. El técnico, David Amaral, parece haberse decidido por Lledó. Ayer el portero madrileño, titular en las dos últimas temporadas, habló de su situación. De la suplencia manifestó que "es algo que no tengo que comentar yo". "Entreno para jugar. Intento hacerlo bien cada vez que entreno. Luego, es el míster el que tiene que decidir", añadió. "Él decide que juegue mi compañero. Me fastidia no jugar, pero como profesional tengo que aceptarlo", aseveró. Y concluyó diciendo que "de la misma forma que cuando he jugado nunca he pedido explicaciones, ahora que no juego tampoco las pido" j. f. r. castelló
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La semana arranca convulsa en el CD Castellón, pero hay tiempo para curar todas las heridas y preparar a conciencia el partido del sábado en Cartagena. Después del accidentado final de partido ante el Albacete, ayer también hubo marejada en la Ciudad Deportiva. La primera sesión de la semana acabó con la expulsión de Gari Uranga del entrenamiento. El técnico, David Amaral, entendió que el jugador no estaba haciendo lo que le había mandado y lo echó del campo: "Váyase a la ducha".
Gari le obedeció. Se quitó la sudadera y emprendió el camino del vestuario. Afectado por el percance y posiblemente incrédulo por lo sucedido, al pasar por delante de uno de los dos banquillos del campo, en el cual se encontraba el director deportivo, Dani Barroso, soltó una frase que a buen seguro que nunca le hubiera gustado decir, pero la lanzó: "Prepárame la baja, que esto es inaguantable".
Unos minutos de tensión, pero el grupo se mantuvo al margen de calentón y prosiguió con el trabajo durante 135 minutos. Una sesión larguísima y muy exigente por parte del entrenador. Una vez finalizó el entrenamiento, se quedaron en el campo tanto Dani Barroso como David Amaral y su ayudante, Asier Garitano. Dialogaron durante 25 minutos. En principio, no habrá ningún tipo de medida disciplinaria ni multa.
Gari Uranga prefirió no hacer declaraciones. Reflexionó. Recapacitó y a buen seguro que, aunque no públicamente, se arrepintió. Pasadas las 13.00 horas, el centrocampista vasco, que seguía sin abandonar las instalaciones, entró al vestuario del entrenador. Allí estuvieron entre cinco a diez minutos. Un rato antes, nada más finalizar la reunión Amaral-Barroso, el técnico tinerfeño quiso restar importancia al tema. "No se preocupen, lo que ha pasado ha sido una mariconada".
Desde la época de Pepe Moré no se había expulsado a jugadores de un entrenamiento. José Tabares e Xavi Moré, hijo del entonces preparador del Castellón, fueron de los últimos en abandonar una sesión de trabajo antes de hora por decisión técnica.
Dani Pendín, como uno de los tres capitanes del Castellón, habló para los medios de comunicación y restó importancia al hecho. "Parece ser que algo no le gustó al míster y lo envió a la ducha, pero no hay que darle excesiva importancia al tema. Eso pasa en los equipos de fútbol muchas veces. Un caso anecdótico", comentó.