J. ANTEQUERA CASTELLÓ
El hombre acusado de abusar sexualmente de su nieta de 9 años en Castelló se declaró ayer culpable durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Castelló. J.A.S.C., de 70 años, confesó con total frialdad que entre 2006 y 2007 sometió a la niña a constantes tocamientos y masturbaciones genitales "para satisfacer sus deseos sexuales", y añadió que la menor "unas veces se resistía y otras no".
El supuesto agresor reconoció ante los magistrados de la Audiencia Provincial que llevó a cabo este tipo de prácticas con la pequeña durante al menos 6 meses, y tuvo la sangre fría de concretar aún más: "Una vez al día o cuando me venía bien. Me dio por ahí".
Unas veces la engañaba para quedarse a solas con ella, otras la amenazaba para que no dijera nada a sus padres, según confesó el propio J.A.S., actualmente en libertad provisional a la espera de sentencia. Para el fiscal, que ayer rebajó de 15 a 14 años su petición de prisión para el acusado, queda probado que J.A.S. "aprovechó su relación familiar con la niña y los momentos en que se encontraba a solas con ella, en su domicilio, para tocarle la zona genital e introducirle los dedos en la vagina en numerosas ocasiones. A continuación se masturbaba u obligaba a la menor a masturbarle".
Durante la vista oral declaró C.S.M., madre de la pequeña, que aseguró que la niña decidió por su propia voluntad contarle lo que estaba sucediendo. "Tenía que haber atado cabos antes... Ella no quería ir a casa de su abuelo y estaba dejando de comer. Un día me dijo: Tengo que contarte algo muy fuerte, mamá, quiero morirme", aseguró la madre de la menor.
Videoconferencia
El tribunal decidió que la pequeña prestara declaración por viodeoconferencia para protegerla del shock emocional de tener que encontrarse de nuevo con su agresor cara a cara. Tanto el fiscal como el resto de las partes hicieron el trámite lo más corto posible y lo zanjaron en apenas cinco minutos.
Según los psicólogos, la niña ha pagado un "elevado coste psicológico" por las agresiones constantes de su abuelo y sufre trastorno de estrés, ansiedad, miedo, vergüenza y sentimientos de culpabilidad. "Esto no lo olvidará nunca, aunque puede mejorar emocionalmente", explicó una psicóloga.
Por su parte, el examen psiquiátrico del acusado revela que "está lúcido, en plenitud de facultades, tiene un discurso lógico y coherente y no siente remordimientos".