ROGER LORGEOUX VILA-REAL
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El submarino amarillo navega en un mar de dudas en el peor momento. La derrota sufrida ante el Athletic (3-2) incrementa la importancia del encuentro contra el Real Madrid. Hace falta una victoria para revertir la situación. Sin embargo, ni el rival es el más propicio, ni tampoco las circunstancias que rodean al Villarreal CF.
Al técnico, Ernesto Valverde, se le acumulan los problemas con vistas al encuentro de mañana en El Madrigal, a partir de las 20.00 horas. Es cierto que recupera a Marcos Senna, toda vez que éste ya posee el alta médica, pero la prolongada baja de Ibagaza y las inesperadas dolencias de Nilmar y David Fuster, quienes ayer no se pudieron ejercitar con normalidad, le trastocan ostensiblemente los planes.
El delantero brasileño arrastra del partido en San Mamés una contusión en la cara anterior del muslo derecho, mientras que el canterano se duele de una contusión costal, según el parte de los servicios médicos.
La sesión de esta tarde, a las 18.00 horas, se presume clave. Dependiendo de la evolución de los lesionados Nilmar y David Fuster, así como del estado físico del citado Senna, Valverde apostará por uno u otro once -e incluso sistema-, ya que el centro del campo es en estos momentos la línea más vulnerable del Villarreal por culpa de los imprevistos.
Alcance de la lesión de Ariel
De hecho, parece claro que Bruno y Eguren repetirán en la medular, ocupando el doble pivote, respecto al encuentro de la Europa League contra el Levski de Sofía. Precisamente en aquel partido, Ibagaza actuó como auténtico revulsivo, saliendo en el segundo tiempo.
Ariel podría tarde hasta un mes en regresar a la competición. Hoy, se le someterá a una resonancia magnética para determinar el alcance real de la lesión. El centrocampista sufre una rotura fibrilar en el isquiotibial de la pierna derecha, consecuencia también de la visita del Villarreal al Athletic de Bilbao en San Mamés. La baja supone otro obstáculo en el camino para Valverde, habida cuenta que su ausencia tanto mañana como en los próximos compromisos perjudicaría menos al equipo amarillo si Senna estuviera con el ritmo adecuado para aguantar los 90 minutos.