J.A. CASTELLÓ
La Audiencia Provincial de Castelló ha condenado a dos vecinos de la ciudad por falsificar documentos para inmigrantes. En julio del año 2006 el acusado, Carlos A.C.G., de Venezuela, entregó a un ciudadano colombiano, al que conoció trabajando en una obra, unas fotografías, fotocopia de su pasaporte y diversa documentación, así como 900 euros para lograr una tarjeta de permiso de residencia y trabajo a su nombre y falsificada. El falsificador realizó su trabajo mediante la impresión con tecnología de chorro de tinta. Una vez que tenía los documentos falsos, el acusado utilizó los mismos en el tráfico jurídico, logrando ser contratado por una empresa de l'Alcora.
El 3 de julio de 2006 la Dirección Territorial de Ocupación de Castelló del Servef detectó las irregularidades en los permisos de trabajo y residencia del acusado y puso los hechos en conocimiento del Cuerpo Nacional de Policía.
Igualmente, resulta probado que Wilson M.L.P., también de Venezuela, entregó a otro inmigrante documentos falsificados con un procedimiento similar al anterior. En este caso el trabajo costó 600 euros. Una vez más, la técnica empleada para la falsificación de los papeles fue el chorro de tinta, según consta en el fallo de la Audiencia.
El fraude volvió a ser detectado por las autoridades del Servef, que dio cuenta de nuevo a policía. Los magistrados consideran que los dos acusados deben ser condenados por los delitos de falsificación de documento oficial a la pena de un año y seis meses de prisión.
Los dos venezolanos recurrieron en apelación, pero la Audiencia Provincial ha vuelto a confirmar su fallo en todos sus términos, según la sentencia a la que ha tenido acceso este diario.