CARLOS RODRÍGUEZ ONDA
Onda abrió ayer las puertas a la Fira de Sant Miquel, una edición que pretende convertirse en un bálsamo contra la crisis y beneficiar a unos comerciantes, artesanos y hosteleros locales que no están pasando ahora por uno de sus mejores momentos.
El frasco de esta particular medicina lo destaparon ayer la reina de las fiestas y las autoridades locales, en la Font de Dins, y bastó con la realización del protocolario corte de la cinta inaugural del evento, para que el público asistente ya empezara a sentir alivio. Y todo al son de los acordes de los Dolçainers de Tales y los primeros bailes del Grup Folklòric.
Los 50 puestos que el ayuntamiento cede gratuitamente a los comerciantes empezaron a recibir ayer las primeras visitas.
Los hosteleros las esperaban bajo una gran carpa en El Pla; los comerciantes en las calles San Miguel y San Roque, los concesionarios de automóviles en la calle La Safona; los artesanos de Castelló y Onda en la plaza de la Font de Dins; y los visitantes en el Raval de Sant Josep, donde también se ubica la carpa municipal.
Esta edición, en la que se ha recortado un 20% el presupuesto, se ha hecho especial hincapié en las actuaciones. Ayer ya se pudo ver el espectáculo itinerante "Funky a l'olla", de la compañía Vatua l'olla. Por la noche fue David Vicent el encargado de parodiar al humorista Eugenio, en la Font de Dins. La noche se agotó entre las notas del jazz de la big band de Onda, en la carpa gastronómica.
Hoy están programadas las actuaciones, como la de flamenco a cargo de Saera o la performance con coreografía clásica y contemporánea, a cargo del grupo Revelación, además del monólogo de Pablo de los Reyes o la música de Dj Campos. Pero también los talleres, casos del de alimentación saludable o el de peluquería y maquillaje compartirán espacio con los artesanos de modelado de barro y confección de pulseras.