JORDI RUIZ CASTELLÓ
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El periplo de Carlos Fabra por los despachos de los consellers de la Generalitat encuentra una explicación cuando se analiza el estado de los ingresos de la diputación a 30 de junio. Los incumplimientos del Consell con la institución provincial están maniatando su capacidad de maniobra e inversión. Una situación que ha obligado al presidente de la diputación a desplazarse en coche a la capital del Turia para reclamar, puerta por puerta, el dinero prometido.
La diputación carece de recursos propios y se nutre de las transferencias que le llegan del Estado y la Generalitat,tanto para sus gastos corrientes como para invertir. El estado del presupuesto es una instantánea de la situación de los capítulos de gastos e ingresos a mitad de año.
La institución que preside Fabra previó (y así lo plasmó en los presupuestos) que la administración autonómica le ingresaría 15,2 millones de euros a lo largo de 2009 para destinarlos a inversiones en municipios de la provincia. Sin embargo, una cosa son los deseos y otras las realidades. Lo cierto es que a 30 de junio sólo le han llegado 1,4 millones, apenas el 9% del total. Y parece difícil que en el segundo semestre del año la Generalitat le transfiera la diferencia que resta hasta los 15,2 millones, ya que sólo ha reconocido la obligación de pagar 6,5 millones.
Con los 15,2 millones de euros, la diputación pretendía financiar sus planes de infraestructuras y equipamientos municipales. A 30 de junio, la Generalitat no había transferido ni un euro del plan de instalaciones deportivas (preveía 644.000 euros en 2009), del convenio de carreteras (2,1 millones), del de depuración de agua (3,5 millones), del plan de infraestructuras socioculturales (2,5 millones) o del plan de recuperación y rehabilitación de patrimonio (un millón).
No son, pues de extrañar, los reproches que ha lanzado el presidente y algún vicepresidente provincial a la Generalitat porque la diputación tiene bloqueados algunos de sus planes.
La misma situación se reproduce en el capítulo de ingresos para pagar gastos corrientes. La diputación prevía recibir de la Generalitat 9,4 millones y, a 30 de junio, sólo han entrado 1,6 millones.
Sin ingresos no hay gastos
La consecuencia lógica de no tener ingresos es que no puede haber gastos. La liquidación del presupuesto en el primer semestre refleja que sólo se ha ejecutado un 15% de las inversiones. De 38,3 millones, sólo hay obligaciones de pago (porque hay certificaciones de obras, facturas) por importe de 5,9 millones.