V. S. LES ALQUERIES
Les Alqueries celebró anoche su tradicional Serenata a la Virgen del Niño Perdido dentro de las fiestas patronales. El acto religioso fue, el primero en años, que se celebró "en paz" después de que el pasado mes de febrero el Obispado decidiera relevar a José Navarro de su cargo como cura párroco y destinar allí a Eduardo García.
Las tensas relaciones entre Navarro y el consistorio socialista de les Alqueries, representado por su alcaldesa Consuelo Sanz, habían impregnado gran parte de los actos festivos en los que confluían ambas administraciones y la Serenata era, precisamente, el acto por el que Navarro y Sanz comenzaron más de 4 años de desencuentros y desplantes. Ayer, sin embargo, los preparativos discurrieron en armonía y colaboración entre iglesia y ayuntamiento. La misa "grande" del domingo 11 sí que mantendrá el doble horario, tal como venía haciendo Navarro "pero nosotros sí tendremos nuestra misa oficial", añadió.
Entre Navarro y Sanz sólo queda ahora la relación judicial: el párroco mantiene la querella que interpuso en 2006 contra la alcaldesa.