J. A. CASTELLÓ
El fiscal ha pedido 54 años de prisión para un peligroso atracador al que se considera autor de un violento robo con rehenes cometido en una vivienda de Torreblanca en el año 2006, según informaron a este diario fuentes judiciales.
El acusado, A.F.M., d2 28 años, participó en mayo de 2006, junto a tres individuos más no identificados hasta el momento, en el asalto a una vivienda de madera situada en la partida Cerdá de Torreblanca. Según el fiscal, el dueño de la casa salió a la calle al escuchar el ladrido de unos perros y los atracadores aprovecharon para abordarlo, golpearlo y tirarlo al suelo mientras lo amenazaban con armas de fuego.
La banda introdujo al hombre en la casa, lo maniataron con grilletes (al igual que a su pareja y a un amigo de la familia) y le exigieron el número de la caja fuerte.
En ese momento entró en la vivienda el padre del propietario, a quien el acusado le puso la pistola en la cabeza y le sustrajo 9.000 euros. La banda no dudó en atar de pies y manos a otros dos amigos de la familia, que llegaban en ese momento a la casa. Los ladrones les robaron el coche y se llevaron los teléfonos móviles, tres relojes de la marca Lotus, dos cadenas de oro y otras joyas valoradas en 2.150 euros.
El fiscal considera que los secuestrados estuvieron retenidos contra su voluntad al menos durante dos horas, el tiempo suficiente para que los ladrones pudieran apoderarse del dinero y las joyas que había en la vivienda.
El Ministerio Público estima probado que el único atracador detenido por estos hechos debe ser condenado a 30 años de cárcel por seis delitos de detención ilegal; 20 por cuatro de robo con violencia e intimidación y uso de armas; y a cuatro años por el delito de lesiones, según añaden las mismas fuentes judiciales.
Violencia inusitada
Durante el atraco, los integrantes de la banda hicieron ostentación de una violencia inusitada, amenazando a los ocupantes de la vivienda de Torreblanca con frases como "tira para adentro o te pego un tiro", o "dame el dinero y abre la caja".
Una vez que los asaltantes tenían el botín en su poder, abandonaron la vivienda, apoderándose en su huida de un coche que fue recuperado al día siguiente del atraco.
Varios de los rehenes sufrieron heridas de diversa consideración como consecuencia de los empujones y la intimidación a la que fueron sometidos por los ladrones armados. Así, algunos de los secuestrados sufrieron hematomas, cortes en los labios y diversas magulladuras, tal como consta en el informe policial. El atraco se produjo en medio de escenas de gran terror para las víctimas, que habían quedado para reunirse en la vivienda a partir de las nueve y media de la noche.
En el juicio, que se celebrará el próximo 13 de octubre, se acreditará que la banda actuó provista de armas de fuego, con las que encañonaron y amedrentaron a las víctimas en todo momento.
El juicio se celebrará en la Audiencia Provincial de Castelló, añaden las fuentes.