DANIEL VIDAL SIMÓ ALMASSORA
Poco a poco van pasando los días y se va notando en la capacidad física de los sufridos y abnegados festeros que pretenden, atrevidos, completar hasta el último minuto de las intensas celebraciones con que se honra a la Mare de Déu del Roser en Almassora. Los avatares del calendario han regalado un prolongado fin de semana que anoche llegaba al cénit y que parece sentenciar para hoy al reposo y la recuperación previos al regreso a la cotidianidad.
Es la del sábado una jornada con especial sabor taurino, con la reserva para los toros de mejor presentación. Al menos así se pretende. Con esa intención salió en primer lugar un voluminoso ejemplar de la ganadería de Luis Algarra, patrocinado por el ayuntamiento con una espectacular salida desde los toriles de la plaza mayor y un no menos brillante recorte protagonizado por Borja Gimeno. A continuación correspondió el turno al de Aficionats al Bou, que eligió un serio morlaco del siempre prestigioso hierro de Cebada Gago. Finalmente, la Asociación Cultural La Picaora exhibió un toro castaño de Diego Romero.
Pero la programación taurina todavía tuvo tiempo de ofrecer un último susto ya que durante la prueba de vaquillas del mediodía resultaron heridos leves David El Gamba y el presidente de la peña Santa Quitèria, José Luis Comins, El Ferri quien sufrió una desviación de rótula al ser arrollado por el morlaco por lo que tuvo que ser ingresado al hospital General de Castelló posponiéndose sine die la cena de bogavante que había programada en su local de la calle Mayor.
Dada la relevancia festiva del sábado, tampoco podía faltar la habitual aportación de CaixAlmassora, la entidad bancaria más representativa de la localidad y fiel colaboradora en cuantas actividades culturales y lúdicas se le requiere. Como ya es tradicional, frente a su edificio social, en la calle Trinitat, se condimentó y se distribuyeron gratuitamente las raciones de tombet de bou que tanto arraigo gastronómico encuentra en Almassora.
Para completar los excesos
Otro punto de obligada presencia es el Mesón del Vino, donde se comparten opiniones y experiencias sobre la tarde, pero principalmente se aprovecha para completar los excesos de la semana a base de cacahuetes, longanizas, habas, altramuces y algunas viandas más con las que acompañar vinos, cervezas y, los más osados, los últimos cubatas de las fiestas. Junto al mesón continuaron también las actividades infantiles, con remate de traca globera, en la plaza de España, y ya por la noche, la actuación estelar de Jaimito Borromeo.
Pero la música siempre se hace un hueco para iniciar la despida de las fiestas en la madrugada del domingo. Aunque el Recinte de la Marxa mantiene su poder de convocatoria, hay algunos casales que se han hecho un hueco y labrado un prestigio incuestionable. Al ya ineludible del Perico, en la Vila, se unen con fuerza Heraclio en la calle San Luis, la colla Mig a Mitges frente al colegio Cardenal Cisneros o el más clásico de l'Alcria, en la calle San Marcos, que ayer ofreció la actuación de Disco Nano Figura.