NACHO MARTÍN CASTELLÓ
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El éxito de demanda que ha suscitado en Castelló el servicio de préstamo gratuito de bicicletas (Bicicas) ha desbordado al ayuntamiento con reiterados colapsos en las bases más concurridas que se traducen en la ausencia de vehículos disponibles o en la falta de anclajes para devolverlos.
La Escuela de Idiomas, la avenida Rei en Jaume y la Universitat Jaume I son tres de las bases más afectadas por una saturación que ha generado decenas de incidencias, muy especialmente en las horas puntas de la mañana y del mediodía, que en la mayor parte de los casos coinciden con las horas de entrada o salida en los horarios lectivos.
De hecho, se está convirtiendo en habitual la imagen de un ciclista esperando con rostro de contrariedad la llegada de la furgoneta de mantenimiento -en algunos casos con una demora de más de media hora- ante la falta de espacio para introducir la bicicleta.
Se trata en primer lugar de una cuestión de volumen de bicicletas y de puntos de entrega, aunque también de falta de recursos materiales y humanos para un servicio de mantenimiento que, pese a intentar ofrecer una buena atención, se ve incapaz de atender una demanda que ha sobrepasado con mucho las expectativas.
De forma paralela, la afluencia de usuarios ha coincidido en ocasiones con fallos del sistema informático -especialmente durante las últimas lluvias- que han obligado a suspender temporalmente el servicio en alguna de las estaciones.
Las 27 bases de Bicicas distribuidas en la ciudad -próximamente se ampliarán a 38- se han quedado pequeñas frente a cerca de 4.000 usuarios que han generado más de 100.000 desplazamientos.
Otros problemas que están poniendo sobre la mesa los usuarios son el mal estado de algunas bicis y es la limitación de un horario que impide el préstamo de bicicletas a partir de las 20.30 horas de la tarde, circunstancia que genera un problema para aquellos que necesitan realizar un desplazamiento de retorno después de haber acudido en Bicicas a su puesto de trabajo, a tomar un café o a la sesión de cine de las 19.30.
Los colapsos del Bicicas evidencian que la población de Castelló está abierta a moverse y vivir en una ciudad más sostenible. Sin embargo, también suponen un reto para que el ayuntamiento sepa potenciar un proyecto que puede cambiar el transporte del futuro en la capital de la Plana.