JOAN MESTRE CASTELLÓ
No era oro todo lo que relucía en Castelló en los años dorados de la bonanza económica. Así lo constata el Anuario Económico de la Caixa, que revela que la provincia perdió fuerza económica de 2002 a 2007. El informe muestra lo que ya advertían entonces los expertos: el crecimiento y el pleno empleo se sustentaban básicamente en la construcción y este boom del ladrillo hizo mella en el tejido productivo. "Ahora lo estamos pagando con creces", subrayó el presidente de la Confederación de Empresarios de Castelló, José Roca.
El análisis elaborado por la Caixa, en base a datos oficiales, refleja una caída del índice de actividad económica en Castelló en los seis años previos a la crisis. Esta tasa pasó del 1,658% en 2002 al 1,654% en 2007. También perdió peso el conjunto de la Comunitat Valenciana.
Eran años en los que la Generalitat Valenciana, la Diputación de Castelló y ayuntamientos se ponían medallas por el pleno empleo de la provincia-ahora culpan sólo al Gobierno central del alza del paro-, mientras una retahíla de promotores proyectaban decenas de planes de actuación urbanística, y el sector cerámico era puesto de ejemplo en toda España por su vigor exportador.
Sin embargo, la situación no era tan perfecta como se vendió, tal como corrobora el Anuario Económico de la Caixa. El boom del ladrillo parece que entonces ya pasó factura y dejó un rastro importante de víctimas, sobre todo en el tejido productivo. El informe recoge que en 2007 el número de actividades de la construcción superaba a las ligadas a la industria (6.372 frente a 4.453).
Asimismo, el impacto de los grandes eventos promovidos por el Consell, como la Copa América en Valencia, fue inapreciable en la provincia. Ni llenó amarres en PortCastelló ni generó riqueza alguna en las comarcas del norte".
"El peso de la construcción llegó a representar el 15% del Producto Interior Bruto", apuntó la secretaria general de Comisiones Obreras de Castelló, Encarna Barragán. Para la responsable sindical, 2004 fue un año crucial para entender la caída del índice de la actividad económica.
Según recordó, en dicho año se produjo una contracción de la industria y su espacio lo ocupó un boyante sector de la construcción. Este declive fue consecuencia, añadió Barragán, de la guerra de Irak. "Las exportaciones en el azulejo bajaron por la guerra y el aumento del precio del crudo afectó a las empresas energéticas", resaltó. Este retroceso no tuvo un efecto inmediato en el empleo pues éste, señaló la dirigente sindical, fue absorbido por la construcción. "En esos años se generó mucho trabajo por el ladrillo, pero en estos momento, con la crisis el incremento del paro es mayor que en otras partes", lamentó Barragán.
La crisis económica actual se está cebando de forma especial en la Comunitat Valenciana y en Castelló. El parón inmobiliario ha arrastrado al resto de sectores y ha hecho que el desempleo se haya triplicado en la provincia en el último año (afecta a cerca de 55.000 castellonenses).
"En el periodo de bonanza estábamos por encima de la media, había pleno empleo, exportábamos más que nadie y el turismo crecía. No obstante, la construcción fue excesiva. En ese momento iba bien, pero ahora lo estamos pagando caro. La crisis la estamos sufriendo todos, desde la administración al azulejo, que estaba muy ligado a la construcción", aseveró el presidente de la CEC.
Más población
En cambio, esta caída económico en 2003-2007 no tuvo parangón en el resto de parámetros demográficos y económicos. La población aumentó un 14%, mientras creció un 39% el volumen de vehículos, un 10% la cifra de comercios y un 111% el número de entidades bancarias.
Hubo una profusión de nuevos bares y restaurantes, mientras el índice de actividad turística ascendió ligeramente (de 1,027 a 1,063). El sector servicios vivía su época dorada. Este modelo de crecimiento ha pasado con la crisis a mejor vida.