J. A. CASTELLÓ
El conductor de un tractor de Segorbe fue juzgado en la mañana de ayer en la Ciudad de la Justicia de Castelló por un delito de homicidio imprudente, al haber causado la muerte de una mujer en el año 2005.
El 13 de julio de ese año Francisco J.F. conducía un tractor por un camino rural de Segorbe. Detrás, en el semirremolque, iban otras tres personas: Juan M.G.N., y dos mujeres, Adela G.N., y Nieves P. Todos se dirigían a Soneja, a trabajar en el campo, cuando en una curva el conductor perdió el control y el vehículo se salió de la carretera por el margen derecho, volcando por un desnivel. Como consecuencia del accidente Adela G.N., de 42 años, salió despedida e impactó contra las ramas de un olivo, que la seccionaron por el abdomen. La mujer murió en el acto.
Ayer, la hija de la víctima aseguraba, poco antes de entrar a declarar en el juicio, que el acusado "trataba de hacerse el chulo al volante del tractor porque una de las ocupantes era su novia". La Guardia Civil hizo el control de alcoholemia a Francisco J.F., de 36 años, que dio positivo por 0,77 miligramos por litro de sangre en una primera toma y 0,86 en una segunda.
El fiscal solicita 3 años de prisión para el procesado por un delito de homicidio imprudente, lesiones y contra la seguridad del tráfico. La hija de la víctima pide además 90.000 euros de indemnización.
"Mi madre le gritaba no corras, no corras, pero él quería alardear. Por su culpa me quedé huérfana y además ahora tengo un chiquillo de 5 meses y estoy sola", aseguró la hija de la fallecida.
Ruptura familiar
Desde que ocurrió el accidente la joven ha dejado de hablarse con el procesado, que da la circunstancia de que es su tío. "Ya no quiero saber nada de él. Era la primera vez que cogía un tractor; decía que con el permiso de moto era suficiente. Fue una imprudencia total", asegura la hija de la víctima.
Según el informe policial, el acusado iba a una velocidad excesiva y además presentaba un índice de alcohol en sangre muy superior al tolerado por el vigente código de circulación. "Mi madre quedó destrozada y todo por una imprudencia que no debió ocurrir nunca", recuerda la joven. La acusación particular se reiteró en las mismas penas solicitadas por el ministerio público y el juicio quedó visto para sentencia.