JORDI RUIZ CASTELLÓ
En la zona del Montsià, en la provincia de Tarragona, se practica la "barraca", una modalidad de caza similar al "parany". A partir de las ramas de olivos y algarrobos se montan las tradicionales trampas adhesivas, en las que quedan atrapadas las aves circulantes, mayoritariamente tordos. Los aficionados catalanes se han encontrado en los últimos años el mismo problema que los castellonenses, ya que la "barraca" también está prohibida. Ahora miran esperanzados hacia el sur, pendientes del intento de legalización del "parany" en la Comunitat Valenciana.
Los "barraquers" también dieron comienzo a la temporada de caza el 12 de octubre, aunque saben que están expuestos a sanciones administrativas por tratarse de una modalidad prohibida. La Generalitat catalana estuvo a punto de regularizar este método tradicional en 2007, pero dio marcha atrás por el rechazo de la Unión Europea, que lo declara ilegal por no garantizar la selectividad de las capturas. Los aficionados están expectantes tras lo acaecido en la Comunitat Valenciana. Las Corts, a instancias del PP, aprobaron el pasado día 14 una modificación de la ley autonómica que da cobertura legal al "parany", aunque falta ver aún cuál es el recorrido de la reforma.
La Associació de Barraquers dice estar pendiente del proceso valenciano para ver si activan una iniciativa similar en Catalunya. Previamente, sus dirigentes tienen previsto realizar una labor de pedagogía entre los diferentes grupos políticos para convencerles de la selectividad y arraigo de la "barraca".
Los argumentos son los mismos que los del "parany" y ambos colectivos actúan de forma coordinada. Defienden que los nuevos productos adhesivos permiten liberar a las aves no objeto de captura, por lo que hablan de un método selectivo. El problema es la postura de Europa, fijada en la sentencia del Tribunal de Luxemburgo, que entiende que es una modalidad masiva porque no puede garantizar que caigan todo tipo de especies, con independencia de que luego se puedan soltar o no.