A. R. M. VILA-REAL
La plantilla del Villarreal ha salido a defender a su técnico en las últimas jornadas de la Liga, comportamiento que les honra de forma especial cuando el juego -ha mejorado paulatinamente- no va acompañado de goles y, por ende, de victorias. La derrota en el último minuto del partido contra el Lazio deja a los amarillos en una situación complicada, pues hoy deben ganar ante un rival que le precede con un punto de ventaja. Ante el compromiso contra los andaluces, la plantilla ha vuelto a cerrar filas en torno a Valverde.
"No tenemos un equipo para estar tan abajo, somos los mimos de siempre más algún refuerzo que hemos tenido para esta campaña. No nos podemos quejar, sólo seguir trabajando para salir cuanto antes de una posición que no merecemos", manifestó el uruguayo Sebas Eguren.
Para el centrocampista internacional con la selección charrúa, "se trata de aprovechar los buenos momentos que tiene el equipo a lo largo de un partido", en alusión a las ocasiones de gol que, por ejemplo, tuvo el submarino ante el Lazio tanto en la primera parte como en la segunda y que, lamentablemente, no aprovechó. Este desacierto, más la falta de concentración defensiva en algunas fases del partido propiciaron la derrota en Roma y muchas de las que acumula en el campeonato de Liga.
"Debemos tener más confianza en nosotros mismos y la tranquilidad que precisamos para obtener buenos resultados", añadía Cazorla, quien trata desde su posición buscar las diagonales interiores para crear peligro.
"En algunos partidos hemos acusado los nervios, las cosas no nos salen y nos ponemos excesivamente nerviosos. Vamos a pelear duro en el partido contra el Málaga para romper esta racha negativa que llevamos y comenzar la remontada", destacó el jugador asturiano.
Todos, como hace unos días, hacían piña en defensa de sus intereses y los del técnico Ernesto Valverde, quien vería muy complicada su continuidad en el club de no lograr esta tarde los tres puntos. "Él no tiene la culpa, es un buen entrenador y queremos que continúe", dejaba bien claro el propio Cazorla.