RAFEL MONTANER VALENCIA
"Es la fosa común de los grandes olvidados de la memoria histórica, de los perdedores de los perdedores de la Guerra Civil". Así define el historiador Pedro Corral a la tumba colectiva hallada en el municipio turolense de Rubielos de Mora. Allí yacen 46 soldados republicanos de la 84 Brigada Mixta que fueron fusilados por sus superiores por negarse a volver al frente después de 30 días combatiendo cuerpo a cuerpo en las calles de Teruel.
Bajo la tierra de Piedras Gordas, paraje en que se encuentra el enterramiento, se esconde "el 'Senderos de Gloria' de la Guerra Civil", explica Corral, en alusión a la película antibélica de Stanley Kubrick, al señalar que "unos hombres que son capaces de darle a la República su mayor victoria de toda la contienda, la toma de Teruel, son pasados por las armas pocos días después sin ningún juicio acusados de cobardía". "La mayoría de ellos eran valencianos", apunta el historiador.
Un "Senderos de Gloria"
Estaban exhaustos después de 30 días en primera línea, "soportando temperaturas de 20 grados bajo cero con alpargatas, combatiendo casa por casa en las calles de Teruel". La gran mayoría de ellos eran voluntarios alistados a las milicias que "habían llevado su compromiso con la República más allá de lo normal", añade Corral.
Tras la rendición del coronel Domingo Rey d'Harcourt, jefe de la guarnición sublevada, el 8 de enero de 1938, el mando republicano promete un merecido permiso a los "héroes de Teruel". Un descanso que llega el 16 de enero, con la orden de desplazarse a un convento de Rubielos de Mora. Tras una marcha de 56 kilómetros a pie, la Brigada llega el día 17 a Rubielos, donde apenas 48 horas después recibe la contraorden de volver al frente.
Unos 600 hombres del primer y segundo batallón, el "Azaña" y el "Largo Caballero", se sublevan contra la injusta anulación del permiso. Corral, que narra estos hechos olvidados en el libro "Si me quieres escribir. Gloria y castigo de la 84º Brigada Mixta", relata que tras engañar a los amotinados con la promesa de que quienes entregasen las armas serían enviados a casa, son detenidos 130 soldados.
Castigo ejemplar
El teniente coronel Andrés Nieto, un miliciano que había sido alcalde socialista de Mérida, idea un castigo ejemplar al ordenar que "60 detenidos, uno por cada 10 de los amotinados, fueran fusilados, pero 14 lograron escapar", añade Corral. Finalmente, el 20 de enero de 1938, fueron ejecutados 46 militares -tres sargentos, 12 cabos y 31 soldados-sin ningún juicio previo.
El lugar que ocupa la fosa en los 25 km2 del pinar de Piedras Gordas no se ha conocido hasta ahora. Ha sido gracias al trabajo de la empresa Condor Georadar y la Sociedad de Ciencias Aranzadi, que a través de fotografías aéreas de infrarrojos y un georadar han hallado la tumba.
Ahora, una asociación de familiares liderada por Concha Esteban, nieta de uno de los fusilados, impulsa la exhumación de los restos y para ello intenta localizar en Valencia y Castelló a descendientes de los asesinados.