JORDI RUIZ CASTELLÓ
La Conselleria de Infraestructuras confirmó ayer la desaparición de la carretera Cabanes-Orpesa en los presupuestos de la Generalitat de 2010. Una situación que atribuye a la complejidad de la declaración de impacto ambiental del tramo pendiente, el que discurre junto al parque natural del Desert de les Palmes. Han pasado ya casi 14 años desde que se impulsara el polémico vial, que sigue a medias.
Como avanzó este diario, una de las sorpresas de las cuentas autonómicas del año que viene es que ya no recogen la Cabanes-Orpesa, una actuación que venía siendo un clásico de los presupuestos desde hace casi tres lustros. Fuentes del departamento que dirige el conseller Mario Flores confirmaron que no hay ninguna partida para el tramo pendiente. Explicaron que se debe a que el proyecto no está aprobado porque sigue pendiente de la declaración de impacto (DIA) que ha de emitir la Conselleria de Medio Ambiente. Las mismas fuentes explicaron que cuando disponga de la DIA, la conselleria podrá licitar la obra pese a no estar presupuestada. Según señalaron, al tratarse de una infraestructura con un coste elevado (23 millones de euros) se financiará a través del método alemán, es decir, se paga a la constructora cuando ejecuta la obra.
Un tramo se inauguró en 2006
En junio de 2006, el entonces conseller de Infraestructuras, José Ramón García Antón, inauguró 6,7 kilómetros del vial, con una inversión de 22 millones de euros. Se trataba del tramo menos conflictivo de una carretera concebida para conectar el interior y la costa de Castelló, o lo que es lo mismo: la N-340 y la autopista que discurren por el litoral con la autovía A-7.
La Conselleria aprobó ese mismo año el proyecto básico del tramo pendiente, el de la discordia, y lo sometió al correspondiente trámite de información pública. Varió el proyecto inicial, pero no el trazado y se mantuvo firme en la opción sur pese al rechazo de los ecologistas. García Antón anunció la inminente aprobación de la DIA. De eso hace más de tres años y no se dispone aún del documento.
El vial se convirtió en un símbolo de la lucha de los ecologistas y en un auténtico quebradero de cabeza para la Generalitat, que vio cómo los tribunales paraban las obras por su impacto ambiental e imputaban a altos cargos. Después de 14 años de trámites, de cambios en el proyecto y de millones de euros gastados, la carretera sigue a medio construir. Ya no parece una obra prioritaria. La Generalitat valenciana focaliza su atención 20 kilómetros al norte, donde construye contrarreloj la autovía CV-13 del aeropuerto a Torreblanca, con unas prestaciones similares al eje Cabanes-Orpesa. Su puesta en marcha está prevista para principios del año que viene.