JORDI RUIZ CASTELLÓ
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El "parany" finaliza este fin de semana otra temporada en la clandestinidad. La aprobación de la nueva ley valenciana de caza abre un claro de esperanza para los cazadores pero no permite aún practicar este método hasta que no se elabore un reglamento. Partidarios y detractores echarán la carne en el asador en los próximos meses: los primeros para conseguir que el año que viene se pueda cazar sin riesgo de sanciones; los segundos para impedir que la ofensiva legal prospere.
El presidente del colectivo de "paranyers" Apaval, Pasqual Batalla, anunció que se va a acentuar la presión ante el gobierno central y la Comisión Europea para impedir un nuevo veto a la legalización del "parany". A juicio de Batalla, la modificación de la ley valenciana de caza "no es recurrible aún, porque lo único que dice es que hay un método de caza tradicional que se reglamentará con posterioridad". Sin embargo, el Ministerio de Medio Ambiente ha advertido que analizará el texto para determinar si las nuevas cláusulas vulneran el marco estatal o el comunitario.
Batalla mostró su convencimiento de que "se puede llegar a tiempo la temporada 2010 con el reglamento aprobado si trabajamos todos codo con codo".
Los grupos ecologistas no se van a quedar quietos y ya han trasladado su queja a Europa y al Ministerio. El portavoz del Gecen, Francisco González, lamentó que en esta temporada "se ha cazado de nuevo furtiva e ilegalmente, con el agravante de que la actividad ha aumentado entre un 30 y un 40%". Los conservacionistas critican la laxitud mostrada por el Seprona y la conselleria de Medio Ambiente ante las múltiples denuncias que han presentado de "paranys" activos. "La Comunitat Valenciana se ríe de la Justicia, porque se sigue cazando impunemente a pesar de que hay tres sentencias judiciales que prohíben el parany", añadió González. El responsable del Gecen anunció que recurrirán el reglamento cuando salga publicado.
El debate clave es si el "parany" es un método selectivo o masivo. Sus defensores señalan que los nuevos productos adhesivos permiten liberar a las aves no objeto de captura, por lo que hablan de un método selectivo. El problema es la postura de Europa, fijada en la sentencia del Tribunal de Luxemburgo, que entiende que es una modalidad masiva porque no puede garantizar que caigan todo tipo de especies.