PACO CERDÀ VALENCIA
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Ríos de tinta analizan al detalle los presupuestos autonómicos. Las grandes cifras, los macroproyectos, las ausencias destacadas, las promesas incumplidasÉ Pero hay partidas presupuestarias que siempre escapan a la crítica política, al lucimiento de un gobierno o a la mera reseña periodística. Son los olvidados y grises anexos presupuestarios de cada conselleria. Las inversiones allí recogidas no cambian una sociedad, es cierto. Pero que ayudan a conocerla mejor es evidente. Cómo si no, por ejemplo, enterarse de que existe una Federación de Comunidades Originarias de Castilla la Mancha en la Comunitat Valenciana que recibirá una subvención de 10.076 euros. O que en Sao Paulo existe un Centre Valencià La Senyera, formado por emigrantes valencianos y sus descendientes, que se lleva 672 euros del presupuesto para sus actos culturales en Brasil.
Hay colectivos subvencionados para todos los gustos. La Asociación para el Respeto y la Convivencia con los Animales Domésticos y Salvajes, que recibirá 12.000 euros de las próximas cuentas autonómicas, es un buen ejemplo. Pero hay otros grandes desconocidos: la Asociación de Criadores de cordero del Maestrat (12.000 euros); los Usuarios de casetas de Castelló (100.000 euros); la Asociación de Estudiantes Valencianos en Alemania -¿?-, que percibirá 1.008 euros; o los Criadores de Ovino de raza Guirra (12.000 euros).
Pese a ser época de aprietos y tijeretazos, el anteproyecto presupuestario de la Generalitat hace hueco a quien haga falta. A la Asociación sociocultural y de cooperación al desarrollo por Colombia e Iberoamérica, con 35.000 euros, o al Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad, con una subvención de 17.500 euros para tan ambicioso y loable propósito. También aparece en los anexos de Inmigración y Ciudadanía un voluntarioso colectivo denominado Acción contra el Paro, que recibe 58.770 euros para lograr su objetivo: integrar laboralmente a los inmigrantes de la Comunitat.
Pero no sólo aparecen curiosas asociaciones en las cuentas del Consell. Hurgando lo suficiente se llega hasta partidas tan desconocidas como, por otro lado, necesarias. Por ejemplo, la convocatoria de Educación sexual para discapacitados físicos, de la que reciben 24.274 euros la Federación de espina bífida e hidrocefalia y los Lesionados medulares de la Comunitat Valenciana. O la línea presupuestaria para Atributos y valores de la calidad agroalimentaria, que reparte 13.748 euros a la Asociación de fabricantes de quesos, y concede 38.460 euros a la Asociación de flores y plantas.
En los recónditos anexos presupuestarios de 2010 también aparece la Comunidad Israelita de Valencia, con 3.000 euros, la Fundación de los Derechos Humanos de la Comunitat Valenciana, con 5.000 euros, los Jóvenes Agricultores de Alicante (92.840), la Asociación Pro Arca de Noé (70.000), la Colectividad Valenciana de Chile (2.015) o el Centro Valenciano del Perú (672). Al final, se hila tan fino en ciertos aspectos que aparecen líneas de ayudas con nombres de trabalengua. Por ejemplo, la subvención de 20.000 euros para la "Financiación de estudios universitarios de jóvenes socios de los centros valencianos en el exterior de la Comunitat Valenciana".
Todo ello forma parte del desconocido "acordeón presupuestario". Ése fuelle de los anexos que, como le gusta decir a Alfonso Rus, se encoge y estira según las necesidades del político-acordeonista y que sirve para aliviar la caja de las olvidadas minorías.