NACHO MARTÍN CASTELLÓ
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Las voces ciudadanas de la Plataforma Salvem el Desert han demostrado que el poder de la opinión pública es capaz de salvar montañas y parar carreteras. Frente al dinero y al poder de los pocos, y a la espera de un nuevo capítulo de la batalla, se ha impuesto el compromiso social de los muchos.
La polémica carretera Cabanes-Orpesa estará en 2010 un poco más paralizada después de que la Generalitat Valenciana la haya excluido de su presupuesto y las especies protegidas del entorno de cuevas y acuíferos subterráneos de Miravet permanecen, si se antoja, un poco más protegidas. Esta vez no ha sido un auto de paralización judicial, ni una acampada en plena Navidad para impedir la entrada de las máquinas, ni un grupo de vecinos encadenados a las excavadoras.
Paradójicamente, la razón más poderosa que ha bloqueado la obra es la misma que los vecinos y ecologistas denunciaban como único motivo del supuesto atentado contra este entorno natural del Desert de les Palmes: el implacable criterio del dinero.
El Consell ha excluido de sus presupuestos para 2010 una obra que durante los últimos años había permanecido paralizada debido a la falta de fondos económicos. En el camino han quedado casi una década de proceso judicial por presunto delito ambiental y un gasto de más de 22 millones de euros en la ejecución de un tramo aislado de siete kilómetros. El balance del proyecto arroja un gasto de más de 3 millones de euros por kilómetro a costa de las arcas públicas -en definitiva, del bolsillo del ciudadano-. El inédito sobrecoste de la obra ya motivó que la Conselleria de Infraestructuras decidiera en 2005 recortar el proyecto a siete kilómetros para presupuestar de nuevo la obra en una segunda fase.
Infraestructuras sólo pudo destinar 4,5 millones de euros al presupuesto de la carretera para 2006. La intención del Gobierno Valenciano era dar por concluido el vial en la rotonda del kilómetro siete (a la altura del Castillo de Miravet) y conectar provisionalmente la autovía con la vieja carretera. El acuerdo del Consell preveía redactar un nuevo proyecto y convocar otro concurso que permitiera acometer el resto de la carretera (con un nuevo estudio de impacto y selección de trazados) en un plazo de escasos meses.
Sin embargo, las cantidades presupuestadas se repitieron año tras año sin ser ejecutadas y, finalmente, la crisis económica del Consell ha evaporado en 2009 este vial con la ayuda de una alineación de factores externos como la paralización del PAI Marina D'Or y la inminente inauguración de la carretera Torreblanca-Aeropuerto, la cual ejercerá la misma función de vial transversal que se esperaba de la conexión Cabanes-Orpesa. Por lo pronto, esta segunda obra evitará que un volumen de miles de vehículos irrumpa cada día en uno de los parajes más representativos de la provincia.
La Typhlatya Miravetensis es la estrella de una veintena de especies que habitan las cavidades del acuífero y que han despertado el interés de entidades como la British Ecological Society, la Internacional Society for Subterranean Biology, la Universidad de Texas, la Universidad de Catania y prestigiosas publicaciones como Proceedings of the Biological Society in Washington (EEUU) o Zootaxa (Nueva Zelanda). Y su interés no es casual. Las especies de Miravet son testigo de lo que sucedió en el planeta hace 250 millones de años.