JORDI RUIZ CASTELLÓ
Francesc Colomer cumple hoy su primer aniversario como secretario general de los socialistas castellonenses. El congreso constituyente celebrado el año pasado en la UJI consumó el desmantelamiento de las agrupaciones comarcales y la centralización del poder orgánico en una dirección provincial.
Un cambio con el que se pretendió dar operatividad a la organización, ajustándola a la circunscripción electoral y superando la artificial división en comarcas. En cierta medida se buscó calcar el modelo del PP, que tan buenos resultados electorales le ha dado en la provincia, y de fabricar un referente al mismo nivel de Carlos Fabra. Hasta el año pasado, no había nadie equiparable al mandatario popular en el PSPV. En la diputación, estaba el jefe de la oposición, pero en el ámbito del partido había varios barones territoriales, con mayor o menor influencia (la figura del coordinador provincial nunca cuajó). Ahora la jefatura del grupo en la diputación y la del partido recaen en la misma persona. Como en el PP.
El primer congreso provincial del PSPV llegó cuando aún no habían cicatrizado las heridas del autonómico. El proceso regional abrió una enorme brecha en el socialismo castellonense, dividido entre los partidarios de Ximo Puig y los municipalistas de Enrique Navarro que apoyaron a Jorge Alarte.
Integración
Las tensiones en la antesala del cónclave provincial fueron enormes y Francesc Colomer, en su afán por integrar a las dos facciones, confeccionó una ejecutiva de 37 miembros, una cifra desproporcionada. Eso sí, reservó los puestos clave a personas que había formado parte del equipo con el que Puig concurrió al congreso de País.
Un año después, los ánimos en el PSPV de Castelló están más calmados, aunque hay quien todavía mira con recelo el excesivo peso de la gente de Puig en el organigrama provincial.
Los últimos doce meses han sido de consolidación de la nueva estructura. Colomer y su equipo se han dedicado a desmantelar el esquema comarcal para implantar el provincial. También a recorrer las agrupaciones locales y a reunirse con colectivos de toda índole para trasladar un mensaje de cambio. En mitad de este proceso llegaron las elecciones europeas de junio, en las que el PSPV sufrió un duro correctivo, ya que fue superado por más de 11 puntos por el PP. Para Colomer, las europeas no son una referencia y cree que el trabajo hecho se pondrá a prueba en las municipales y autonómicas de 2011. El mes que viene, ha convocado una convención de ideas que servirá de vivero del programa electoral.
Pese a los avances, queda mucho camino por recorrer. Hay quien cree la superación de las comarcas no puede suponer la desaparición de los referentes territoriales. Ponen el ejemplo del PP y destacan que Fabra, paradigma del autoritarismo y centralismo, ha potenciado (y remunerado) a personas que le garantizan el control de los partidos judiciales, que es donde se dirime la diputación.
"Fabradependencia"
También se cuestiona en el partido que el mensaje de Colomer dependa tanto de Fabra. Creen que las denuncias iniciales y los cara a cara con el presidente del PP han perdido fuerza y hay que abrir el discurso. Sin embargo, el entorno del secretario general rebate estos argumentos. Considera que hay que insistir en la existencia de una alternativa al "fabrismo" y en la denuncia de un modelo "caciquil" y de prácticas antidemocráticas. También en relacionar este modelo con la situación económica de la provincia y su vulnerabilidad ante la crisis.
Castelló ciudad
Y uno de los puntos débiles de la gestión de Colomer está en la ciudad de Castelló. El secretario provincial ha sido escrupuloso en su respeto de la autonomía de la agrupación local y no ha osado interferir. El problema es que la dirección del partido que encabeza Pep Lluís Grau en la ciudad se ha mostrado hasta la fecha inoperante e invisible, supeditada en exceso al grupo municipal y a su portavoz, Juan María Calles. Como señala un destacado dirigente local, las elecciones se ganan en la calle y no en el despacho de la oposición.