La preferencia del Gobierno de la Comunidad de Aragón (PSOE) por Vinaròs como salida al mar antes que Tarragona ha sido fundamental para que el Gobierno central optara por esta alternativa. Incluso algunos senadores catalanes reconocieron que la opción castellonense podría ser más viable ya que se utilizaría como moneda de cambio, teniendo en cuenta la falta de grandes infraestructuras impulsadas en la provincia desde Madrid. Al final, queda claro que el norte de España y Aragón se acercarán al Mediterráneo por Castelló, pero no como todo el mundo se esperaba, sino a 22 kilómetros de la costa, lo que alejaría la posibilidad de que este turismo optara por seguir la línea litoral Vinaròs, Benicarló y Peñíscola.
Es más, esta nueva postura puede abrir nuevas suspicacias sobre esta infraestructura. Por ejemplo, si el Gobierno catalán decidiera unir el Delta del Ebro con La Jana, el turismo que viene del norte de España podría desviarse y optar por el litoral tarraconense antes que por el de Castelló. Aquí se tratará de ver quién está más rápido y ofrece la posibilidad de llegar a todo el litoral de una manera más rápida.
Sin duda, la solución sería acabar con cuatro carriles, dos por sentido, entre las localidades de La Jana y Vinaròs. Expertos en la zona aseguran que este tramo sería de los menos costosos y que menos impacto ambiental generaría de los que van desde Alcañiz hasta Castelló. En definitiva, la promesa que realizó a Castelló el ministro de Fomento, José Blanco.