Algunos de los perjudicados por los arrastres de las últimas lluvias han comentado que "si las cosas se hubieran hecho bien las aguas hubieran seguido por su camino y todas las cañas arrastradas por el barranco de Ràtils desde Onda no hubieran hecho tapón ni se hubieran depositado a ambos lados del cauce invadiendo las plantaciones de cítricos". La principal consecuencia es que el nuevo puente que se convirtió en una auténtica presa ya que se embarrancaron las cañas, saltaron por encima y fueron a parar a los campos más próximos. Antes de las lluvias torrenciales, al paso del barranco de Ràtils por el término de Vila-real era un cauce limpio, despejado, perfecto. Nadie podía imaginar que precisamente el nuevo puente, en lugar de mejorar la situación la entorpeciera. Cabe señalar que el puente construido ha tenido un coste de casi 100.000 euros y se ha realizado con cargo al Plan E. x. m.vila-real