Las 35 alegaciones del Ayuntamiento de Castelló sobre el Patecas hacían hincapié en la falta de previsiones sobre el abastecimiento de agua y la gestión de acuíferos en un espacio intermunicipal que prevé un crecimiento de varios centenares de miles de habitantes durante los próximos quince años (especialmente debido al desarrollo de macroproyectos urbanísticos).
Las carencias ambientales detectadas por el ayuntamiento se completan con la ausencia de una planificación de instalaciones para aplicar el Plan de Residuos y cubrir la saturación de plantas existentes.
En la asignatura de carreteras, los tres grupos municipales destacaron el olvido de varias actuaciones prioritarias para el mapa de comunicaciones del área metropolitana: el enlace de los accesos al puerto con la entrada norte de la A-7, dos accesos a la autopista desde Benicàssim y Vila-real o el desdoblamiento a cuatro carriles de las carreteras radiales de Castelló. El documento de alegaciones tampoco dejó pasar la oportunidad pare solicitar la definición del futuro uso de los terrenos del aeródromo del Grau de Castelló -pendiente de la hipotética Ciudad de las Lenguas - y el enlace de la red de trenes de cercanías hasta Benicàssim y Orpesa. Por otro lado, la corporación solicitó por escrito a la Generalitat Valenciana que estableciera un plazo máximo de revisión de los planes urbanísticos que todavía no se han adaptado a la legislación vigente en los 21 municipios del área metropolitana. Cuatro años después de que se sometiera a información pública, y nueve después de su presentación, el Patecas sigue dormido entre los cajones del Consell mientras se presentan ya nuevos planes con infografías más coloridas y modernas, pero que siguen sin traspasar la frontera que separa el mundo de las ideas de la realidad. N.Mcastelló