LEVANTE-EMV CASTELLÓ
El Alcalde de Castellón, Alberto Fabra, anunció ayer, en la presentación de la Fundación Padre Ricardo de la Comunitat Valenciana, que entre las acciones que desarrollará esta entidad se encuentran las de construir o gestionar una minirresidencia ya que la actual cuenta con 12 camas, un centro específico de enfermos mentales previsto para 40 ó 50 camas, centros de día y ocupacionales, viviendas tuteladas, un centro de encuentro y acogida y un comedor social "para las personas más necesitadas".
Alberto Fabra, en representación del Ayuntamiento de Castelló -que forma parte de esta Fundación junto a la Diputación Provincial, el Obispado, el Hospital Provincial y OSIM- destacó que los fines de dicha fundación, a la que se aporta entre todos 30.501 euros, son ofrecer alojamiento y asistencia social a los enfermos mentales que se encuentran en situación de desprotección, cubrir las necesidades sociales básicas, prestar atención integral al enfoque educativo y estimulador preventivo, facilitar el contacto con el entorno y los servicios complementarios, proporcionar asesoramiento y apoyo específico donde haya casos de deterioro físico y coordinar la atención con otros recursos públicos.
Así, el primer edil, se desplazó ayer hasta el comedor del padre Ricardo junto a la concejala de Bienestar Social, Carmen Amorós, los directores del Hospital Provincial Nicolás Martínez y Miguel Llorens, y el diputado de Bienestar Social, Rubén Ibáñez, con el fin de departir e informarle sobre la aprobación de los Estatutos por parte del pleno al propio padre Ricardo. La Fundación va a contar con los recursos profesionales del Hospital Provincial en materia sanitaria y del Ayuntamiento de Castellón en materia de atención social, ayuda a la reinserción y la atención personal para recobrar la autoestima, y cuantos recursos estén en nuestras manos para conseguir que todas las personas se sientan miembros activos.
Cuarenta años de trabajo
El padre Ricardo, por su parte, mostró su satisfacción por esta Fundación "dirigida a la atención a las personas más marginadas, para su integración, pues todo lo que se haga por ellos es extraordinario". El padre Ricardo recordó que lleva 40 años desempeñando este trabajo de ayuda al más necesitado y que el comedor funciona desde hace 26 años "recibiendo a la gente y deseamos conseguir una situación mejor".
El padre Ricardo afirmó que esta Fundación "es como un sueño, como si hubiera llegado a una cima de una montaña que me llena de oxígeno y vitalidad y es un espaldarazo importante", por lo que agradeció el esfuerzo de todas las entidades que forman parte de la Fundación.